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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Hoy empieza octubre y con octubre parece que llegan cambios. ¿Me afectan? Pues a priori no demasiado. Sí, soy una persona a la que los cambios le asustan porque suelo interpretar como cambios las cosas malas. Las cosas buenas llegan, te alegran la vida y tú las asumes rápidamente, sin darte cuenta. Sin embargo las cosas malas te cambian la vida a peor y los notas, vaya que si los notas. Pero los cambios de octubre son laborales y para mí a priori no son buenos ni malos. Se incorporan personas nuevas a la redacción. Ya veremos a ver qué tal. Es difícil lo de entrar en una redacción ya preexistente con sus vicios, sus manías, sus defectos... y también de vez en cuando sus virtudes. Si son majos será un cambio bueno para mí y si son tontos será un cambio malo. No sé, el otro día le dije a una compañera que tenía suerte de estar ya en mi vida (uy, qué pretencioso soy, suerte, digo, jajaja...) porque a veces siento como que he cerrado mi cupo social, como que a la gente le cuesta entrar en mí (venga, chistes) y que me estoy haciendo más cerrado de lo que ya era. No sé... Pues eso, que llega octubre con cambios. Besotes mil P.D. A quien octubre sí le ha traído cambios importantes y trascendentes para su vida es a uno de mis ángeles de mi guarda. Enhorabuena!. Estos días se habla de la inmobiliaria Llanera que al parecer ha quebrado, y que DonPiso, otra conocida inmobiliaria, ha cerrado más de veinte oficinas. Me alegro, la verdad, sinceramente. ¿Que mucha gente habrá perdido sus trabajos? Sí, seguramente gente joven, agentes comerciales que cobrarían una miseria por jornadas interminables de trabajo enseñando cuchitriles a precio de oro. Vamos, trabajos de los que a día de hoy abundan, trabajo precario. Parece que el mercado inmobiliario está empezando a dejar de ser el chollo al que nos tenían acostumbrados. Y me jode, me jode ver cómo el gobierno nos intenta convencer de que lo mejor es el alquiler cuando aquí todo hijo de vecino quiere tener un piso en propiedad. No quiero vivir toda mi vida en una casa bajo cláusulas como no poder hacer obras, no poder tener animales de compañía o expuesto a tener que abandonar el piso cuando al propietario le dé por venderlo. Yo quiero tener mi piso, quiero poder ponerlo a mi gusto, saber que lo que compro para él es para siempre, o hasta que lo venda, que puedo cambiar las ventanas si quiero, poner una puerta mejor si la necesito y todo lo demás, y no depender de caseros que lo único que quieren es tener beneficios directos sin asumir que deberían cuidar más a los inquilinos buenos. ¿Soy un inquilino bueno? Pues sí, lo soy. ¿Y las inmobiliarias? Pues nada, a cerrar porque los pisos no se venden con tanta facilidad como antes, porque la gente no es tonta, la gente no se conforma ni está dispuesta a invertir sus ahorros en cualquier cosa por muy céntrica y bien comunicada que esté. Porque la mierda es mierda y, señores, lo sentimos pero no la queremos. Y porque si queremos alquilar preferimos llamar directamente al dueño del piso y no a la inmobiliaria que nos cobra un mes entero de comisión por hacer.... como era.... qué era lo que hacían... .ah, sí, nada. Besotes mil ¿Puede ser este vídeo menos zafio y más obvio? Si querían favorecer la asignatura de Educación para la Ciudadanía se lo podían haber currado un poco más. Además, al que hace de pijo del PP yo lo definiría de otra manera, la verdad. Besotes mil P.D. (Explicación para no enterados: se trata de un vídeo de las Juventudes Socialistas para defender la asignatura de Educación para la Ciudadanía) Cómo le gusta a Chenoa hacer lo de "na na na" en una canción. No sé, a veces pienso que la música comercial es una basura, luego me dejo arrastrar por los estribillos y al final me acaban gustando. Pero ya lo de Chenoa no sé, aburre un poco, la verdad. Qué igual todo. Y lo de: "Porque pensar que todo va mal te alejará de la felicidad", pues no sé, a veces me alegro, sinceramente, de no saber inglés para no saber el verdadero significado de muchas de las canciones que me gustan porque creo que como lo descubriera me moriría de la vergüenza ajena en carnes propias. Besotes mil No sé si amarla u odiarla. Sentimientos enfrentados generados por una persona a la que es difícil pillarle el truco, no sé si es falsa o es verdadera. Aunque claro, no la conozco. (El cuadro es de Picasso, está claro) Quiero viajar a Los Angeles, sólo para ver la casa de los Fisher. Dios, me encantaría ir. Cuando llegue el momento de someterme al juicio final, supongo que Dios tendrá preparados para mí castigos horrendos por no haber escuchado en esta vida música culta y alternativa pero el caso es que acabo de descubrir a Belanova y eso de escuchar un disco de principio a fin en el metro y que las canciones te entren por facilonas como metidas con vaselina pues es de agradecer. Así que aquí os dejo con esta canción (que no videoclip) de una de sus últimas canciones. Son argentinos, creo. Y son divertidos y, como no, le cantan al amor. Sí, mis últimos artículos puede que sean breves pero no sé, prefiero reposar mi interior y no hablar de mentiras compasivas, obsesiones por sujetos tontos o de cómo es sentir que mi manual de instrucciones está en chino. Besotes mil P.D. Ay, Chenoa, hija, qué le voy a hacer, es que uno está lleno de contradicciones. Un día de estos se estrena un documental llamado Tierra, una de esas macro producciones que bien promocionadas pueden tener un buen resultado en pantalla grande. Éste, al parecer, nos habla de la tierra y nos muesta sus maravillosos paisajes. El problema de estas producciones cinematográficas es que como buenas producciones suelen tener bastante de ficción. Es decir, sí, yo puedo disfrutar con la naturaleza y sus paisajes, pero es muy difícil que pueda tener la oportunidad de realizar un vuelo para contemplar zenitalmente un paisaje, o contemplar una bandada gigante de pájaros volando sobre un bello paisaje. Son documentales interesantes pero todo está medido, todo está preparado para grabar los mejores planos, en los mejores momentos, sólo en los lugares más espectaculares, con todos los detalles y sin perder ojo de nada. Y sobre todo, molan mucho los planos ralentizados. La mayor parte de los movimientos de nuestra vida son mucho más bonitos ralentizados. Tu coge una película, elige los momentos románticos y ralentízalos, ponles música bonita y ya verás, ya, los lagrimones correrán por la mejilla del espectador. Si es que en esta vida la ficción puede hacer mucho daño. ¿He hablado ya de eso alguna vez? pues no lo sé pero, si no, debería hacerlo. Lo haré. Besotes mil Esta semana he realizado en el trabajo un curso de Photoshop. Aquí arriba podéis ver el después y el antes de una pobre modelo que, sin saberlo, se ha sometido a mi transformación a base de Photoshop (sí, el engendro de la izquierda es lo que me quedó después de someter a la pobre chica a filtros como licuar, variaciones de tono y subexposiciones, tiene menos mofletes, nariz más afilada.... diosss). Soy un manazas!!! Horrible!!! Jajajajajaja!!! Risas para el finde. Besotes mil Corre Pasqual. Persíguelos No dejes que tus recuerdos se escapen... Un abrazo para todos aquellos que sufren estos "experimentos" de la no tan sabia naturaleza Joe, El País también utiliza el Photoshop, lo que pasa es que a éstos les queda algo mejor, no sé si decir disimulado, pero sí mejor. Besotes mil Pues sí, estos días se está hablando de este vídeo en el que un joven con ¿"estética skin"? (así lo han definido en algunos medios, yo la verdad es que no sé en qué le ven a este joven la estética skin, yo pensaba que los skins iban de otra manera) agrede sin ton ni son a una joven ecuatoriana en el metro de Barcelona. Y se ha generado un debate por la pasividad del otro viajero, un joven al parecer argentino. Muchos tertulianos han criticado al joven por permanecer impasible. Claro, que si el móvil de la agresión fue de carácter racista, imaginaros si entra a defender a la chica ecuatoriana un chico argentino. Pues ya la cosa se hubiera puesto fina. Y yo me pregunto ¿qué hubierais hecho vosotros, habitantes de la blogosfera?. Yo la verdad es que no lo tengo claro aunque casi me decanto por la impasividad ante la posibilidad de que el joven ostie a dos en vez de a uno. Me estoy intentando poner en la realidad, no en un mundo de fantasía y color en el que un "Por favor, ¿te importa no agredir a la chica?" sería contestado con un "Cierto, perdón a todos por mi incívico comportamiento". Pero en este mundo un reproche en dicha situación sería contestado con el lenguaje de las ostias y yo, la verdad, me intentaría defender pero lo de pegar como que no se me da muy bien. Lo digo en serio, es como que no sé pegar. Aunque claro, en su día tampoco sabía morrear (algo que se me está olvidando) y aprendí en cinco minutos. Besotes mil Esta mañana paseaba por el mercado de Fuencarral en vez de ir al gimnasio. Para el que no lo conozca el mercado de Fuencarral es un sitio de tres plantas donde se dan cita las más diversas tiendas en las que puedes encontrar desde ropa del rastro hasta vaqueros a más de doscientos euros, todo regado con un tufillo guay como de suplemento EP3 de El País. En uno de los puestos (sí, si se hacen llamar mercado para mí son más puestos que tiendas, la verdad) una chica estaba sentada en una especie de hamaca con una bufanda hecha un ovillo en las manos. De repente, de entre los pliegues de la lana salía una bolita blanca con ojitos. He pasado de largo. Mi cerebro ha organizado entonces un debate (mi cerebro organiza debates por cualquier tontería) sobre si debía volver sobre mis pasos o no. Al final, tras largas deliberaciones de tres segundos he vuelto sobre mis pasos y he mirado de nuevo. Ahí estaba el gatito, el más pequeño que había visto en mi vida. Sólo veía su carita y sus dos patitas, bien calentito en su mundo de bufanda. Sí, para el gato en ese momento la bufanda era su mundo, un mundo blandito, calentito, sin vértices ni esquinas duras. Y una clienta del mercado con un cerebro diferente al mío se había animado a acariciar al gatito mientras la chica de la hamaca sonreía. Yo me hubiera muerto por coger al gatito, acariciarlo e incluso hacerme fotos con él. Qué pequeñito era, quizá sería nosequémesino (no sé cuántos meses dura la gestación de un gato), pero era una monada, blanquito arielino. Ahí estaba el gatito, disfrutando de su felicidad, no sé si plena, porque si yo fuera el gatito echaría de menos a alguien. Besotes mil Éste que véis aquí es el "retrato robot" que los McCann han distribuido y en el que se pretende reflejar al presunto secuestrador de su hija Madeleine. Gracias, señores McCann, así nos lo ponen mucho más fácil. Será verlo por la calle y reconocerlo. Besotes mil |
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