Amanece en la sartén

Y además, no sé, creo que la acción del Nanas (sí, esa especie de cogollo de alambritos que viene fenomenal para fregar cacharros de metal, metal) ha servido de sol a la hora de crear el paisaje de amanecer. Me he hecho la comida, he echado huevito y se ha pegado justo, por supuesto en el cielo de la sartén. Y al fregar ya se nota que el pobre cacharro suelta teflón (se llama así? Cuántas veces hago esta pregunta, soy un inculto) a mansalva.
Vamos, que en el reino de Príncipe de Vergara tenemos que tener el estómago totalmente antiadherente de tanto material gris de ese que nos estamos metiendo en el cuerpo. A ver si un día de estos le consulto al angelote del Ernesto (mi maravilloso compi de piso) cuánto le costaron las sartenes en el mundo Ikea para hacernos con otro par, o tres.
Pero esta vez no le cantaremos nanas a la sartén para que no se duerma en los laureles de la adherencia.
Besotes mil
7 comentarios
Jose -
ace76 -
Si ya sólo con utilizar cubiertos de metal para mover las cosas que se están friendo te cargas la sartén...
Jose -
Joserra -
Anauel again -
Anauel -
Maggie Te quiere ayudar -
Pero bueno, intenta subastarla en ebay a ver si te dan algo.