Blogia
Girando

La vida cotidiana

Turno marrón

Turno marrón

Pues sí, aquí estoy, de nuevo, otra vez, una vez más, la suerte es así, la rotación es lo que tiene, la vida es lo que tiene... de turno marrón, vamos, ese turno inventado al margen de lo que el convenio colectivo marque, haciendo la semana de sábado a miércoles, y eso que ésta ya trabajé de lunes a jueves pero bueno, es igual, no pasa nada.

Y esta noche pues supongo que a casita cuando salga porque parte de mi familia madrileña está fuera y otra parte tiene planes así que me iré a tumbarme un rato en el sofá o a lo mejor me busco algún planito con familia "más lejana", jeje,... ya veré lo que me inspira la tarde.

Por ahora la susodicha, la tarde, me refiero, no me inspira demasiado, no hay mucha información y en cuanto a la liga, apasionante liga, increíble liga, maravillosisisisima liga no empieza hasta la noche, vamos, que a eso le sumamos que la tarde está super aburridita en lo que a información general se refiere.

Hoy he traído un regalito a mis secciones favoritas, que son, basicamente, 303, teletexto y la página web, un regalo que suelo hacer todos los años a la gente que quiero, y a la que no quiero tanto también, jejeje. Un calendario de adviento. Este año tocaba el de Plus supermercados, sí, la marca esa de los simpáticos chiqui precios. Costaba menos de 50 céntimos así que supongo que las chocolatinas serán venenosas o algo así.

Ya le les he dicho: os lo adviento (jeje, qué tonto soy), no se puede comer antes de diciembre, que si no da mala suerte. Qué tontería.

Besotes mil desde mi marroncete turno

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Chicos para el finde: Pablo Rivero

Chicos para el finde: Pablo Rivero ¿Alguien le conoce? ¿alguien me lo presenta? no sé si había salido ya antes en mi blog, me da pereza buscarlo, pero todas las veces son pocas.

Un finde maravilloso y simpa-tico

Un finde maravilloso y simpa-tico

Pues sí, este fin de semana ha sido maravilloso, no puedo decir otra cosa. El viernes viendo pisos, en uno de ellos me dediqué a buscar a David y Lisa, al juez Klaus o en su defecto al zorro Swift, pero no encontré a ninguno de ellos. Nunca había visto una puerta así, con diseño de grande pero la mitad de alta que una puerta normal para entrar en el baño, en el que no se podía estar de pie.

Por la noche tomando algo en una terraza, muy barata, por cierto. Después de correr un rato por la calle ¿arenal? acabamos en casa de Ace haciendo algo parecido a una fiesta de pijamas con pipas y coca cola, vamos, súper divertido. Y despertarse por la mañana con el sonido de la lluvia en el tejado ciertamente es una gozada, aunque eso sí, acojona un poco que haya un gato rondando el colchón diciendo “mamá”, pero bueno, cosas del mundo animal.

Y el sábado cena de cumpleaños en un vegetariano. Sí, un sitio de esos en los que todo es vegetal aunque este tenía pechugas de pollo como opción salvavidas para aquellos a los que la verdura no les llena especialmente. Yo me pedí un plato para compartir con pimientos rellenos (¿de qué? Qué mas da... ni idea), arroz integral y unas “hamburguesas” de soja que, ciertamente, sabían cojonudas. Y de postre qué mejor que un tiramisú, uno de esos inventos que te reconcilian con la vida.Domingo tranquilo, con un cine frustrado transformado en café vespertino.

Y ahora empieza una semana en la que, en teoría, empezaré con mis prácticas de conducir, así que que las calles se preparen que llego yo. Ya veremos, a ver, ya os contaré si la hiper saturada autoescuela Fórmula me encuentra hueco.

Besotes mil

 

Un regalo para el finde

Un regalo para el finde Ay, qué mundo éste, lleno de jefes asquerosos que sólo amargan la vida a los demás y valen muy poco como persona y de dolores inexplicables que van y vienen, aquí os dejo una canción que tuve oportunidad de recordar anoche gracias al vídeo extra definición de ace. Besotes mil

ROZALLA - Everybody's free

Brother and sister together we'll make it through
Someday a spirit will lift you and take you there
I know you've been hurting but I'll be waiting to be there for you
And I'll be there just helping you out whenever I can 'cause...

Everybody's free - to feel good
Everybody's free - to feel good

We all are a family that should stand together as one
Helping each other instead of just wasting time
Now is the moment to reach out to someone
It's up to you
When everyone's sharing their hope, the love will break through cos

Volando, volandoooo...

Volando, volandoooo... Como mola lo del avión. Molaría mucho más si el viajar en este medio de transporte no conllevara toda una ceremonia previa como la facturación y la hora de embarque. Me imagino a los autobuseros de la Continental Auto haciendo subirse a la gente al bus media hora antes de la salida del viaje.

Volé a Barcelona con Spanair, me salía el vuelo barato, creo que barato, porque, claro, esto del precio de los aviones es como la bolsa, unos días sube, otros baja,... no sé, es rarísimo, lo que sí es cierto es que en este medio de transporte si notas, por lo caro que es, que estás pagando los costes del mismo. Como los demás medios valen lo mismo siempre, creo.

Me hizo “gracia” una revista que tenían, se llamaba Spanorama o algo así, en plan juego de palabras facilón. En las últimas páginas daban una serie de consejos para afrontar el vuelo, sobre todo vuelos largos. El primer consejo era algo así:
-Procure pasar relajado su último día en casa
¡¡¡¿¿¿COMORLLL???!!! ¿su último día en casa? Pero qué clase de consejo tranquilizador es ese? ¿el último día en casa? ¿no volveré nunca?¿qué pasará?.

Y luego está lo del despegue. Un avión para volar sí, es como muy potentorro, lo hace muy bien pero lo que es para rodar por el asfalto mientras llega a la pista pues como que no, como que va torpón y a trompicones, bamboleándose, como si se mantuviera en un equilibrio perfecto con sus ruedecitas y sus pedazo alas, vamos, que parece que de un momento a otro se va a caer por un lado o por otro.

Y eso, a lo que iba, el despegue, joder, ese momento en el que se produce lo que los expertos en aviación llaman punto de no retorno (¿Es eso? No estoy seguro pero creo que sí), vamos, que el avión o despega o se la pega pero no puede hacer nada más en ese momento y en esta vida que despegar. Ya sabéis, una paradita, no sé si para cambiar motores o qué y de repente aquello coge una velocidad de la leche y se levanta, y nada más levantarse ya ves la cosas pequeñitas, como si en un momento cogiera una altura de agarrate y no te menees.

El vuelo, después, con normalidad. En mis cuatro vuelos literales de mi vida (Estambul, Barcelona, Ibiza, Barcelona) nunca se han registrado turbulencias importantes, sólo ligeritas, vamos, que no me asusto porque como no termino de ser consciente de que estoy en el aire y pienso que son “baches de la carretera”.

Y me estoy enrollando como las persianas, pero, a ver, ¿qué me decís del descenso? Yo, o soy muy sensible, o me da un vertiguillo cuando el avión se va pa abajo, a aterrizar, se entiende. El aterrizaje, ese momento en el que las ruedas del avión se pegan, yo creo que, literalmente, una ostia de impresión contra el suelo, vamos, que un reventón en estos casos transforma cualquier boeing en el pájaro loco picoteando contra el suelo.

Lo del cinturón, ¿Es para las turbulencias, no? Porque ya se puede estrellar el avión contra las torres gemelas que yo, como llevo el cinturón puesto... jijiji. Me encanta también lo de que está prohibido usar el chaleco salvavidas dentro del avión, joder, dejando muy claro que puede haber oportunidades de usarlo fuera. Como el dibujito ese del manual en el que hay dos o tres personas sentadas en el ala de un avión que flota en el mar mientras los otros se suben a las lanchas. Brrrrr, miedito...

Otro día hablo de los controles de seguridad, ala, porque con comprarte una colonia en el duty free tienes un puñal de cristal de puta madre.

Besotes mil

P.D. Qué cojones miedito, auténtico miedaco!!!

Me gustó

Me gustó Ya estoy de nuevo por aquí, por los madriles. La gran masa de gente acumulada en el andén nueve de Plaza de Castilla me ha devuelto de golpe a la capital tras cuatro días fantásticos en Barcelona. Fui en avión, un medio de transporte que da para varios artículos del blog y del que hablaré próximamente, y estuve en casa de mi fugaz pero influyente ex compañero de piso Iván, vamos, que sólo estuvo unos pocos meses pero cundieron como si hubiera sido mucho más.

Y qué decir de Barcelona, que me ha parecido una ciudad preciosa, completa, ordenada, variada, educada, donde nadie me ha empujado en el metro y donde todas las personas a las que preguntaba algo o solicitaba una dirección tenían voz de locutor profesional. Que qué preguntaba?: lo típico, Sagrada Familia (fui andando desde el mágico parque Güell), casa Batlló, Pedrera, esas cosas... Eso sí, en ciertos momentos la ciudad parece bañada de un ligero alo de peripuestez, vamos, que en Madrid las cosas parecen más espontánea, más “salvaje” en el buen sentido de la palabra. Pero para vivir, no sé... la ciudad condal tienta bastante, la verdad.

Supermercados céntricos, vistosas, visibles y existentes bibliotecas diseñadas por excéntricos arquitectos (guiño privado), centros comerciales cada dos metros y un Vinçon muy grandote lleno de elegantes tentaciones y una maceta gigante y luminosa. Las Ramblas me gustan mucho para pasear, con esos mimos super currados y pintados que se tapan la cara si pretendes hacerles una fotografía sin haberles echado las monedillas-peaje (sí, lo sé, tengo mucho morro) y quioscos de prensa que serían la envidia de cualquier “piso de la ministra” de 30 metros cuadrados.

¿Todo me pareció fantástico? No, el metro era un tanto laberíntico, estrecho y algo agobiante, con un calor que no me ha hecho perder ni un solo kilo, lamentablemente, porque creo que lo necesito. Las voces del metro me encantaban, parecía que habían hecho un casting para seleccionar a quien tuviera más acento: “prupera parada ggdiaaggghhlonnaalllllhhhh”.

¿Me ha quedado todo esto muy esnob? No sé, a lo mejor tengo el esnobismo suficiente para irme a vivir a Barcelona, quién sabe.

Besotes mil
P.D.: ¿Y la torre Agbar? Ay, qué maravilla, ¿por qué no me haría arquitecto?

Ay, Barcelona...

Ay, Barcelona... Qué bonita

Domingo

Domingo Domingo, oh, domingo, aquí estoy, ocupando tus horas en el trabajo, domingo, el día supuesto para el descanso, pero no... aquí estoy, dándole a la tecla y hablando de temas como los temblores paquistaníes o los lodos guatemaltecos, y, por supuesto, el triunfo de la selección española ante Bélgica de la noche de este sábado. Sí, yo haciendo una crónica de un partido de fútbol y, oye, que no me quedó mal del todo.

Y hoy, domingo, aquí, de nuevo dejando que mis dedos cabalguen sobre las teclas de forma casi inconsciente porque tengo sueño y he entrado a las dos y media al trabajo después de acostarme a las cuatro de la mañana. Un ratito sabrosón de marcheta ligera por Chueca ha servido para dormir bien a gusto y, sinceramente, para se me hayan despertado ligeramente mis dolores musculares.

¿Cómo ocupar la tarde del domingo en un domingo sin fútbol? Laboralmente hablando, claro. Pues primero terminando el trabajo pertinente y después llamando al propietario de un piso en venta para ver si puedo ir a visitarlo mañana mismo. Sí, comienzo mi campaña nueva vida como propietario e hipotecado. No sé, lo de hipotecado como que me da un toque peligroso, novedoso, moderno,... Sí, qué tontería.

Iré, si puedo, mañana por la mañana, porque sólo puedo lunes y martes, bueno, o miércoles si en festivo también los propietarios enseñan pisos. El jueves me piro a las barcelonas, porque sí, porque yo lo valgo y para visitar a mi amigo Iván y salir un poco de marcheta catalana. A ver qué tal, ya os contaré.

Bueno, voy a seguir haciendo telequinesia con las manecillas del reloj.

Besotes mil

Idaira y los cazas

Idaira y los cazas Qué miedaco. Acaban de pasar los cazas esos del ejército por encima de mi cabeza y me han vuelto a asustar muchito muchito. Luego he de recordar que el año pasado por estas fechas me volvieron a asustar también mucho mucho, y luego me di cuenta de que serían ensayos para el 12 de octubre de las narices, que ya está aquí de nuevo.

Y, quien sabe, quizá en alguno de esos aviones gordotos llevan a Idaira esposada para encerrarla en algún bunker que sea capaz de soportar sus desafinaciones. Porque, vamos a ver, la chica desafina bastante pero, por ejemplo, comparándola con la horrible Verónica hay una diferencia. Idaira canta bien fuera del escenario pero una vez que se sube a el los nervios se la comen con patatas y desafina mientras que la otra era la mujer gallo en toda regla.

Yo, en contra de lo que dicen en el blog vecino, jeje, me gusta lo de blog vecino, sí creo que hubo tongo. De una semana a otra, Idaira, de encabezar el ránking pasa a estar en la cola?. Pues no, señores, ustedes vieron la oportunidad de que Idaira no ganara y la aprovecharon un tanto descaradamente. Yo estaba convencido de que Idaira no iba a ganar el programa de ninguna de las maneras aunque no sabía cómo lo iban a hacer.

Pero los chicos de Gestmusic (como para casi todo en esta vida) no se cortan un pelo, y, o le robaron las gafas al notario o le invirtieron la lista de votos para que nadie se enterase o Jesús Vázquez se pasó toda la gala diciendo: para Idaira enviar Idairo al 55...

En resumen: Que Noemí Galera ya podrá cagar tranquila.

¿y los demás?
-Sergio me aburre mucho
-Soraya no estuvo muy lucida con una preciosa canción de Marta Sánchez
-Víctor necesitaba varias bombonas de oxígeno para terminar la canción pero me gustó.
-Jesús Vázquez vestido de faralaes en el chat ya es lo último.

Me encantó cuando el ganador de los calzoncillos de Jesús Vázquez (sí, es así como se lee), dijo que el premio era para una amiga suya que se llamaba Gotzone y Vázquez dijo: suena a gozilla.

Besotes mil

P.D. Me encanta cuando encima de mi casa pasan esos aviones grandotes, gordotes militare de carga, son como super elegantones, volando despacio pero firmes y con un sonido más grave que el de los mosquitos caza. Son como los grandes supositorios del cielo

Aaaahrrg... quiero...

Aaaahrrg... quiero... Quiero... una casa
Quiero... mi casa
Quiero... un hogar
Quiero... mi hogar
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Un empujoncito y ala...

Un empujoncito y ala... Ayer se cumplió en Carabanchel, (no conmigo como protagonista, gracias a Dios) una de mis paranoias más temidas de Madrid. La de estar tranquilamente en el andén del Metro esperando a que pase el tren y de repente, sin mediar palabra, alguien te empuje a las vías.

Sí, una chica esperaba tranquilamente al convoy (esto siempre me ha sonado al lejano oeste) en la estación de Carabanchel de la verde línea cinco cuando de repente, sin decir ni mú ni ahí te jodas, un chico, al parecer con las facultades mentales perturbadas (esto debería convertirse en una denominación, tipo FMP) le empujó y la chica cayó a la vía.

Milagrosamente no se pegó una ostia de la ostia con la cabeza en los raíles aunque tampoco lo que le pasó fue moco de pavo. Vamos, que perdió una pierna entera porque el tren no pudo frenar a tiempo y la ingresaron en estado grave. Que pobre chica, qué miedamen...además, seguro que el chico FMP volverá a estar sólo y sin los cuidados merecidos en 3, 2, 1... ya, seguro que ya vuelve a escuchar eso de: Metro de Madrid informa, por razones ajenas...

Besotes mil

P.D.: dentro de poco ya habrá que andar por el metro con el culo pegado a la pared de los andenes, como unos homófobos de Bilbao con los que fuimos a un bar gay e iban de la mencionada manera

El susodicho magnetismo del eclipse

El susodicho magnetismo del eclipse Sí, he estado viendo el eclipse. Esta mañana, en Goya, a las puertas de El Corte Inglés con unas gafas para el susodicho espectáculo compradas en el susodicho centro comercial (la palabra susodicho se merecía un homenaje). Tres euros a cambio de no quedarme ciego, mirándolo así (je, je) no es mal precio.

Y ahí que me las he puesto y lo he visto. Y qué decir, que me ha encantado, me ha parecido maravilloso, precioso. Eso sí, las gafas son muy opacas, vamos, que seleccionan el eclipse y nada más, ves el circulito en un universo totalmente negro. Daba miedo quitarse las gafas y pensar que el resto estaba así de negro (qué tontería, el siguiente....).

Cuando ha llegado la luna a comerse al sol ha sido fabuloso. Las sombras de las hojas de los árboles en el suelo tenían forma de media luna y la luz era rara, ligeramente penumbrosa pero brillante, algo muy raro, casi casi como ir con gafas de sol pero sin gafas de sol. Y nada, tras observar los caprichos de la naturaleza me he ido a la fisio, sí, de nuevo, a la fisio.

Y he salido magnetizado y piercingnado. Al masaje y acupuntura del otro día se ha sumado, al final de la sesión, el clavado de una aguja de oro en la oreja, se supone que en el punto correspondiente a mi zona lumbar. ¿Que si creo en estas cosas? Pues no demasiado pero no era plan de ponerme a reír, aunque el dolor parece algo aliviado.

Eso sí, lo que mas divertido me ha parecido ha sido un aparato con el que se supone que la mujer encontraba la zona del dolor, o la zona lumbar en la oreja, no sé. Era como un buscador de metales con forma de encendedor eléctrico de cocina, de estos de claca, claca. Ha encontrado lo que buscaba (el pitido más agudo me ha hecho deducirlo) y me ha clavado la susodicha agujita de oro que aquí llevo.

Y después me ha pegado cuatro tiritas pequeñitas circulares con pequeñitos imanes en sus centros y ahí que los llevo. Vamos, magnetoterapia de esa, como la de las plantillas pero en la chicha. ¿Funciona? ¿alguien lo sabe? O esto formará parte de esa cosa que tanto me gusta que es el efecto placebo. Sí, eso de que te den un lacasito diciendo que es un medicamento para la jaqueca y se te pase la... la....la susodicha.

Besotes mil

P.D. Hoy me siento más atractivo que nunca

Comas para todos: Noemí, estúpida y Angel, empalagoso

Comas para todos: Noemí, estúpida y Angel, empalagoso Sí, aquí estoy, en plena gala de Operación Triunfo, viéndola desde el trabajo antes de irme de fiesta de despedida de los becarios 2006 de A3. Y lo siento, tengo que decirlo, no puedo con Nomeí Galera. Es una estúpida de tomo y lomo, porque, se puede ser malo televisivo, pero ella, es que no puedo con ella.

Quizá si la conociera en la vida real cambiaría de opinión, pero así, televisivamente, me parece la típica pijorra de los cojones estúpida hasta decir basta. Me ha hecho mucha gracia como le dice al concursante lo de "otros criterios distintos de los musicales", así que luego no me extrañan, e incluso me divierten las camisetas de los idairo familiares: Noemi, por lista, Idaira finalista.

Y a ver si ya de una vez, y si Fran no mantiene una relación con su compañero de piso, Noemí Galera consigue mantener relaciones sexuales con el concursante de ojos somnolientos porque se nota que es lo que quiere y lo que quizá le quitaría esa cara de amargada que tiene (a mi tampoco me vendría mal, jeje). Esta noche le tocará salir a Fran así que lo del polvo con Noemí será más fácil. Lo de que le da su voto a Sergio como ganador, pues, chica, ahorrateló porque eres jurado y ya darás tus veredictos de una forma más seria y no tan tira tejos.

Tema aparte es el empalagosismo de Angel Llacer, que, por su parte, querrá tirarse al niño de Sergio Rivero. Qué es eso de que son artistas, de que qué buenos, si todos sabemos que son yogures con fecha de caducidad muy próxima y no productos tratados como Bisbal-YogurPascualNoNecesitaFrío de caducidad más lejana. Y ya lo del autógrafo, pues nada. El inocente de Sergio, claro, agradece los autógrafos como el que más.

Pues eso, que todo esto me pone de los nervios y mis dolores musculares se resienten.

Besotes mil
P.D.: Dios mío, el lenguaje de este post es de niño histérico. Lo soy!!!

Sin inspiración

Sin inspiración Entre que Blogia estos días, no sé si es culpa de la red de mi empresa o no, funciona como el culo y yo hoy no tengo el día muy inspirado pues nada. Hoy me apetecía un poco de cielo, para respirar.
Besotes mil

.

Auto Vudú

Auto Vudú Esta mañana he ido por fin a la consulta del fisioterapeuta, o mejor dicho de la fisioterapeuta. Una consulta en Alcalá, discreta, pequeñita pero matona, jeje. La señora maja, elegante algo mística pero le faltaba algo de misticismo para terminar de ser ideal. Antes de nada, mis dolores musculares siguen pero supongo que en una sesión no va a ser la cosa milagrosa.

Pues ala, ahí, tumbado en la camilla ha empezado la cosa. Masajitos por aquí, masajitos por allá, ¿te duele aquí? ¿te duele allá?. Y yo: no, bueno, un poco, un poco sí, un poco no... Luego bocabajo. Jeje, era una camilla de esas con un agujero para... para la cara, sí, para empotrar la cara y así quedar totalmente tumbado, muy cómoda, la verdad.

Y de repente, en plena sesión, mientras la señora dale que te dale a las manos en mi espalda y cachitas, su boca se abre y de ella salen las siguientes e inesperadas palabras: “te voy a poner unas agujas de acupuntura”. Dios mío, no estaba psicológicamente preparado!!!!, mi cuerpo iba a recibir múltiples pinchazos, me iba a convertir en una brocheta humana!!!.

Típico frotamiento de alcohol o algo parecido como en los análisis de sangre y me dice: ¿te ha dolido?. Y yo: ¿ya hay una clavada?. Y ella: Pues sí. Y ala, doce o catorce agujitas han poblado mi espalda y parte de mi pierna. Pero todo esto, claro, es cuestión de fe porque yo no he visto ni una con mi cabeza empotrada en ese gigante agujero de donut de la camilla.

Pero sí, ahí estaban las agujitas porque luego he visto una en el suelo que la masajista se ha encargado de disimular arrastrando su pie sobre ella. Y ala, más trote, más meneo, más masaje y la cosa se ha acabado... hasta la semana que viene, que la mujer de algo tiene que vivir, pero sí, iré a dos o tres sesiones más y a ver si se calma la cosa.

Me ha gustado esto del auto vudú, es purificante. Me ha dejado diez minutos con las agujas puestas y música relajante, y de repente ha empezado a sonar el arabesque nº1 de Claude Debussy. Para el que no lo recuerde decir que fue la pieza que, en versión de un tal Isao Tomita, sirvió hace años como sintonía del programa “Planeta Imaginario” una cosa catalana doblada al castellano de marionetas, sombras chinescas y cosas de esas. Y me ha retrotraído a la infancia, lo que ha servido para relajarme más. Después, otra melodía con truenos me ha llevado al pueblo de mi madre pero las típicas zapatillas blancas con agujeritos, típicas de enfermeras, me han despertado de mi relajo para despuntarme.

Lo dicho, un vudú a mi mismo conmigo mismo como muñeco para evitar los males, mola.
Besotes mil

Hecho para el mundo

Hecho para el mundo A veces creo que para muchas cosas no estoy hecho para el mundo. Vamos, que hay temas que todavía se me escapan y que debería controlar más para no tener problemas y tener ventajillas. Uno de esos temas es el de las facturas. Hoy ha venido el cristalero para tomar medidas de un cristal de la cocina que me cargué en un arrebato de furia. Entiendase, no pretendía romper el cristal al golpear la ventana, pero éste, sin preguntarme ni na, se rompió.

La cosa, que el cristalero ha venido a tomar medidas y le he preguntado por el presupuesto aproximado, más que nada para preparar la pasta. Y me ha dicho que si paga el seguro o yo. Como creo (y no me apetece llamarle) que el piso no tiene seguro ni nada, pues le he dicho que yo. Y me dice que claro, que si quería iva o no, que si para el seguro tenía que hacer factura pero que si pagaba yo no hacía falta.

¿Qué quiero? ¿factura sí o factura no? no me entero de nada, pero ya me veo que el cristal me va a salir por un ojo de la cara porque es bastante altito el condenado, vamos, que es un cristal con todas las letras, aunque eso sí, bastante delgadito y de cuadritos vulgarotes de cocina.

Ya os contaré.
Besotes mil, con o sin factura

Fan Fangoria

Fan Fangoria Se podría decir que este fin de semana han terminado oficialmente mis vacaciones de verano porque he gastado, en Logroño, los tres días que me quedaban de los 22 laborables que en mi santa casa laboral me dan cada temporada estival. Y en Logroño, como cada septiembre, se están celebrando los sanmateos, vamos, la fiesta de la ciudad. Y como cada año se han celebrado los habituales conciertos grauitos en la Plaza del Ayuntamiento.

Jorge Drexler, Jarabe de Palo, Bustamante (con lanzamiento e impacto de huevo incluido, sí, fue en Logroño aunque en Aquí hay tomate se empeñaran en decir que era Oviedo) y Fangoria. Y a este último fui. La desconexión social que tengo en mi ciudad es tal que acudí al concierto solo, la primera vez en mi vida que hago algo así y la verdad es que me lo pasé genial, yo ahí a mi p. bola bailando y cantando casi todas las canciones.

Y a lo que iba, que el concierto de Fangoria me gustó enormemente, aunque hubo un par de detalles que me sacaban de la concentración (pandillas aparte de manolos y demás fauna etílica de las fiestas). Por un lado uno espera que Alaska conozca al dedillo todas y cada una de las letras de sus canciones pero no, la chica no es que fallara, no es que se retrasara o confundiera de letra sino que disponía, a modo de telepromter picapiedra, de un cancionero en el suelo del escenario del que iba pasando las hojas a medida que avanzaba el concierto.

Sí, amigos, entendiendo por cancionero el típico de cualquier campamento o pueblo de verano, un cuaderno de esos compuesto por fundas transparentes de plástico en las que se insertan las hojas. Claro que en este, en vez de canciones como Killing mi softly..., La chica de ayer o clásicos del estilo de los cancioneros, aparecían las letras de Retorciendo Palabras o La mano en el fuego ( mi tímida soledad no me permitió seguir la coreografía como me hubiera gustado y propinarme los pertinentes cachetes en el culo cada vez que en la canción suenan las dos palmadas).

Pues eso, que después de ver su cancionero pues ya como que no te creías algunos de sus gestos, como cuando según lo que dijera la letra, Alaska se apoyaba en el pie de micro mirando apesadumbrada al suelo, claro, picarona, echando una ojeada a la siguiente estrofa. Así cualquiera.

Y segundo, de lo que me sorprendió del concierto (insisto, me lo pasé genial) fue la figura de lo que no sé si denominarlo como "negro musical". Como podéis apreciar en la captura de vídeo que ilustra el artículo (que ciertamente parece una psicoimagen más que un fotograma del Canal Cuatro-Popular TV de Logroño) había un ser, un señor con pinta de osete malote aunque morbosín, que en la parte trasera del escenario cantaba las canciones al únisono con la señora Gara.

En el escenario estaban: Alaska, a los lados dos tíos con bajo y guitarra, detrás, elevados sobre el resto, el batería y Nacho Canut con sus aparatos electrónicos con los que metía bases musicales y samplers tipo: this beat is technotronic, lo juro. Y lo dicho, en el mismo escenario, unos metros detras de Alaska, simplemente con un pie de micro y su consiguiente micro, un tipo anónimo (porque la orquesta que acompañaba al dúo Fangoria no fue presentada) cantaba junto a Olvido La Letra Gara, exactamente lo mismo, vamos, haciendo una voz paralela que supongo será como el airbag de una voz no demasiado privilegiada como es el de esta gran mujer. Pues eso, como los negros de los escritores pero en este caso de los cantantes y sin tapujos.

Y mención aparte merecen las dos drags que bailoteaban desgarradas por el escenario: Malibú y creo que Topacio. Super divertidas, muy gesticulantes con sus rostros y enseñando sin pudor unos culos que serían la envidia de más de una fémina. Me resultó curioso comprobar como más de un "manolo" piropeaba sin rubor a las bailarinas quien sabe si confundiendo su "auténtica" sexualidad.

El caso es que me lo pasé de puta madre, y pude descubrir como, por un día, el ambiente gay logroñés pareció salir del armario del que, por lo menos desde mi infantil-púbere mirada atravesé mi adolescencia en esta capital de provincia. Eso sí, no sé si serían autóctonos o importados de regiones limítrofes porque los fans de Fangoria somos universales.

Besotes mil

P.D. Sí, lo sé, me enrollo como las persianas pero es que estos días me estoy leyendo el libro de Noah Gordon, "El médico" y si ese hombre es capaz de llenar páginas y páginas con un chaval intentando hacer malabares con cinco pelotas yo soy capaz de llenar varios párrafos con el concierto de una de mis pelirrojas favoritas.

H&M despide a Kate Moss por consumir cocaína

H&M despide a Kate Moss por consumir cocaína Snif, snif...

Y no termino de entraaarrr...

Y no termino de entraaarrr... Esta semana se me va mi compañero-amigo de piso. Y estoy triste, porque se marcha y porque no es el primero que se marcha. Y no sé, esto me hace pensar a veces que mi vida no avanza. Que no termino de entrar en el cauce habitual de la vida, ese que, no se sabe quien, marca y según el cual en la vida creces y cuando llegas a la veintena conoces a alguien y al tiempo te vas a vivir con ese alguien. Es algo maravilloso, por lo menos así lo veo.

Y no entro en el cauce, nooooooooo.... (leer con voz de canción no sé, estilo Camilo Sesto)
Pues no, por ahora no entro, por lo menos, en ese cauce, así que mi economía me obliga a seguir compartiendo piso con gente y claro, supongo que a medida que yo voy creciendo, la edad de mis compañeros de piso irá menguando o por lo menos manteniéndose en la veintena, una edad que yo abandonaré el próximo año.

Y no entro en el cauce, nooouuuooo uoooooo....
Y eso a veces me desespera y otras veces me quedo tranquilo, porque por una parte me gusta mi vida pero por otra a ratos no sé, me dan ganas de cogerme la mochila al hombro y escaparme por ahí, por el mundo ancho y largo y viajar, y viajar. Pero luego miro el reloj y pienso: que se me escapa el bus al curro, y ala, a correr y a correr por el metro y los andenes.

Y no termino de entraaaarrrrr, nouuu, nouuuu noooooo...

Pues eso, que esta semana se me va una parte de mi vida en Madrid, pero sé y comprobaré que va/van a ser muy feliz/felices.

Un besote especial
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres