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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Si hay algo que me parece absurdo de la religión, entre otras diversas cosas, son los milagros. Estos días se está hablando de ellos porque una monja ha asegurado que curada milagrosamente gracias a Juan Pablo II, y todo para iniciar el proceso de canonización del susodicho, que no sabemos si será tan acelerado como el de su amigo Josemaría Escrivá. No creo en los milagros ni en las curaciones milagrosas (sí en los médicos ineptos y tontos que no aprenden de las "curaciones milagrosas"). Los milagros me parecen, como concepto, lo más discriminatorio del mundo. ¿Quién decide quién merece o no un milagro?¿quién dice que tal o cual persona son dignas de curación milagrosa y quiénes no?. Por cierto, que todavía estoy esperando ver un milagro que no sea una curación milagrosa, sino que sea otra cosa del destino sorprendente y gratificante pero no necesariamente una curación. ¿Dios elige los destinatarios de los milagros en plan Isabel Gemio del universo? ¿Y quién elige a Dios? uy, que me voy muy lejos en mis cuestiones. Besotes mil Esta tarde he llegado a casa y nada más dejar las cosas he abierto la ventana. Y aunque mis vistas no son muy bonitas si miro de frente, si miro de lado hay un patio precioso en el que el sol ya está entrando. Al abrir una corriente de aire fresco me ha dado en la cara y he notado que la primavera está ganando terreno. Es una estación preciosa, mi favorita del año. Sé de alguien a quien la primavera le encantaba así que ya sabéis, si tenéis una ventana cerca abrirla ya y dejad sentir la estación, que mañana nadie sabe lo que puede pasar. Ahora! Besotes mil Ayer entré en un comercio a comprar una cosita, no diré qué comercio ni diré qué cosita, un comercio que está debajo de mi casa y tiene puertas automáticas. La dependienta muy amablemente me atendía cuando se agachó para pulsar un botón detrás del mostrador mientras decía: "voy a abrirle la puera a la señora que no se le abren las puertas". Miré hacia la puerta y ví a una anciana pequeñita pequeñita (era una especie de "abuela bolita". Siempre me ha parecido que hay dos tipos de abuelas: abuela palo, alta y delgada, o abuela bolita, pequeña y regordeta) con sendas bolsas de la compra en cada mano e impotente al comprobar que, por su altura, el sensor de la puerta no le detectaba y no se abría. En dos pasos me acerqué a la puerta y ésta se abrió. La anciana, con una sonrisa entrañable en la cara, me miró y dijo como excusándose: "es que no se me abría la puerta". Y pasito a pasito entró en el comercio. Me entraron unas ganas tremendas de darle cariñito. Tonterías prevacacionales. Que lo paséis bien. Besotes mil Pues sí, como diría Paulina "y yo sigo aquí". ¿Era Paulina quien lo decía, no?, creo que sí. Pues eso. Esta semana estoy de vacaciones de Semana Santa a posteriori. El fin de semana pasado estuve en mi particular reino soriano disfrutando del pueblo y de la familia aunque con un tiempo de mil pares de cojones. A veces lo pienso. Dios, si existe, es bastante extraño. Aparte de por otras muchas cosas, cuando llega la época en la que los cristianos le honran con procesiones, él manda lluvias a tutiplén para que las procesiones no puedan salir. ¿Alguien lo entiende?, yo si fuera Dios y veo que me van a honrar pondría sol de cuento infantil y cielo inmaculado para que los costaleros se deslomen sacándome a mí y a la familia a pasear. Y el resto de los días los estoy pasando en Logroño, acostumbrándome a la ausencia. Sí, como aquí en Logroño solo estoy a cachitos pues como que me cuesta llegar y que no esté. Y el domingo, de nuevo a Madrid, a ver si la temporada "primavera-verano" me trae algún tipo de emoción a mi vida. Sigo pensando que las "emociones" no hacen sino sobrevolar mis alrededores y no terminan de posarse en mis brazos, o en alguna otra parte de mi cuerpo. Acabé la semana pasada con una nueva emoción desmentida aunque mi ser no termina de creérselo. Si todo el mundo piensa que alguien es lo que es será porque es lo que es aunque lo niegue, ¿no? O eso es lo que yo querría pensar. Eso sí, no dudéis de que en cuanto tenga cualquier tipo de amago de "ilusión" os lo contaré, yo no soy como otras personas que yo me sé que si tienen pareja o dejan de tenerla es un secreto que podría ser considerado como el cuarto secreto de fátima. Y no hablo de Madrid, precisamente. Pues eso, que no os olvidéis de mí, que yo sigo aquí, lo mismo para un roto que para un descosido. Besotes mil Ale, en breve y por aclamación popular, y por cesión a la "dictadura gay", iniciaré una campaña de transformación personal externa (la interna me va bien en algunos aspectos) similar a la del tipejo este de internet que véis en las imágenes. Espero contar con la ayuda de un cercano monitor que me anime y no me deje descansar ni un segundo. ¿Quéréis físico porque el interior no os pone? pues lo váis a tener, jejeje... Después, habrá cola (comiencen con los chistes) El personaje éste de la foto es el asesino de más de treinta personas en EEUU. Al parecer, el haber sido dejado por su novia o reproches hacia sus compañeros (o algo así) fue motivo suficiente para que este locuelo se cargara a un montón de personas. Y claro, se reabre el debate sobre el control de la posesión de armas en EEUU, un país en el que hay mucha gente que se pirra por estos inventos creados por personas para hacer daño a otras personas. Lo que me inquieta es pensar que haya que controlar la posesión de armas. ¿Es que hay tantas personas entre nosotros que no se cortarían a la hora de usar un arma y por eso hay que controlar su posesión?. Estamos un poco locos todos. Besotes mil P.D.: al margen del tema. He cedido a las presiones populares (pocas pero intensas) y he cambiado la cabecera. Sí, yo también me he enganchado brevemente a la canción del náufrago de Bibi Andersen que apareció en el programa "Hormigas blancas" en un vídeo de una actuación suya del año de la polca. El vídeo que aquí os pongo es de una versión que las Nancys Rubias junto a Bibiana Fernández han hecho hace poco de la misma canción. A ver cuando cuelgan la original en el youtube. Siempre me han hecho muchísima gracia esas canciones absurdas y malas que cantan las vedettes cuando actúan en televisión, esas canciones tipo "tuuuu, tuuuu eressss..... mi hombreerrrrrrrrr" Pues en nada, bueno, o sí, en algo, déjenme en paz. Sinceramente, no soporto ir a El Corte Inglés y sentirme como un comecocos rodeado de fantasmas que empiezan a acercarse mientras yo observo los objetos expuestos. Soy de los "raros" que considera que está bien la presencia de personal en los comercios que te ayude en caso de necesitarlo pero que no te agobie con las típicas frases de "¿Le puedo ayuda en algo?". Seguro que sesudos investigadores de marketing han estudiado que éste tipo de técnicas de venta es super efectivo porque quizá te hagan sentir culpable mínimamente si te vas sin comprar nada o porque intentan evitar que la gente pase sus ratos muertos en los centros comerciales, pero a mí lo único que me produce es agobio. Este fin de semana estábamos es-ti y yo viendo cafeteras amontonadas en torno a una columna del susodicho centro comercial cuando una dependienta nos soltó la frasecita. Le dijimos el correctísimo: "no, gracias, simplemente estábamos mirando", y empezamos a girar alrededor de la columna cafetera, cuando, nada más dar un cuarto de vuelta, otra de las empleadas volvió a soltar la frase mientras la primera de ellas le miraba y susurraba una especie de grito de cuidado: "ya se lo he dicho yo...". Y nos fuimos un tanto agobiados, sinceramente. (¿Dijiste algo, Joserra?... no, no dije nada, grrrr...). Pero, ¿qué les pasa?¿trabajan a comisión? sí, lo sé, supongo que sólo cumplirán estrictas e "inteligentes" órdenes, pero, joder, que no, que no necesito ayuda y si la necesito, tratándose de El Corte Inglés, seguro que la respuesta es: "No, de éste modelo sólo nos queda el de exposición, lo tendríamos que pedir a almacén". Y es que estos centros comerciales son como meros expositores de productos que nunca tienen para poder llevártelos al momento. Ay, cuánto tienen que aprender de lugares como Media Markt (y que conste que no me pagan estos señores, es que es lo que hay). Besotes mil Llueve sobre Madrid. Sí, esa cosa curiosa de que caiga agua del cielo. Lo siento, hay cosas evidentes y normales en esta existencia que siempre me han parecido curiosas aunque sean/se vean como lo más normal del mundo. Y siempre que llueve, desde que vivo en mi pequeña casita malasañera, temo que las humedades del techo y pared de mi mini cocina hayan crecido. Son como las caras de Belmez, aunque más bien parecen ya la orla de Velmez porque desde que llegué han crecido considerablemente. Incluso se han tridimensionalizado. Y temo que crezcan no porque se hunda el techo sobre mi cabeza o porque se mojen mis pertenencias. Simplemente es porque me da tremenda pereza llamar al casero. Cuando aún arrastro las cuentas económicas de mi anterior morada, y a pesar de que este casero parezca más razonable, no sé, me da pereza llamar. Y es que el gobierno, sí, se dedicará a promocionar el alquiler pero el alquiler, para muchas cosas, es una puta mierda, simplemente porque no es tu casa y porque no puedes hacer lo que te de la gana en ella, o mejor dicho, con ella. Ainsss... odio este turno, de verdad, eso de llegar a casa a la una de la madrugada es un poco palo. Aunque también lo es los madrugones del turno de mañana, vamos, que lo de los turnos extremos no me convence, aunque quede la mañana o la tarde libre. Y si el turno de tarde tiene algo de extremo es la asocialidad. Y claro, mi esponja de cariño crece y crece y a veces se convierte en una lapa un tanto molesta. ¿Y en el trabajo? pues ahí estamos. ¿Qué hago, blogosfera? ¿sigo intentandolo? ¿o tiro la toalla? ¿le doy por imposible? ¿pienso que el chico vive en un ropero en el que se está calentito y a gusto y no quiere salir o sigo llamando a la puerta?. -Knock knock -¿Sí? -¿eres tu? -bueno... a ver... contraseña! -mmmm, no se... ¿Dolce y Gabanna? -Incorrecto!... -Ainsss, pues no sé No sé, quizá sea cierto que tenga una amiga especial con la que mantiene una relación en la que ninguno de los dos quiere compromisos. Claro, que ese tipo de relaciones suelen ser mayoritarias en este planeta, así que tampoco creo que quiera decir nada muy claro con ello. Creo que estoy delirando, ¿estoy delirando? puede ser. Nunca terminaré de convencerme de la necesidad de dormir suficientes horas. Son las dos de la mañana, hora de irse a dormir y.... Dios!!! he puesto las sábanas a lavar y tengo la cama sin hacer. ¡Qué horror!. Me pondré la radio mientras la hago. Escucho Hablar por hablar, sí, desde hace ya quince o no sé cuántos años lo escucho. Me han gustado las épocas Gemma Nierga y Fina Rodríguez. La etapa Mara Torres fue realmente odiosa. Me encantaban esas llamadas en las que el oyente decía: "Hola Mara, estoy aquí en la playa y quería compartir con vosotros que pretendo suicidarme en breves momentos a no ser que digáis "no, no te suicides"". Y Mara respondía: "sí, sí, muy interesante eso de suicidarte pero ¿estás en el mar? pon el teléfono para que oigamos las olas.... fshhhhhh,.... fhsssssss, ay.... la magia de la radio... el mar.... en hablar por hablar.....". Ahora el Hablar por hablar está viviendo su época Cristina Lasvignes, y he de decir que me gusta, el espacio ha recuperado un poco el tono desgracia que tenía con sus dos primeras presentadoras y no el tono ñoño de Mara. Escuchas un par de llamadas y piensas que tu vida es un camino de rosas. Es genial!!!. Bueno, veré un par de imágenes vomitivas más del tío de la COPE que interviene en 59 segundos, y, al contrario de la presentadora, cerraré mis ojitos en la camita. Besotes mil Sí, estoy cabreado, estoy muy cabreado. He llegado a casa a la una y veinte de la noche y todo por probar el puñetero nuevo MetroNorte de la señora Esperanza Aguirre, pero de agarrar esperanzas nada porque me ha decepcionado, por lo menos la primera noche. Sí, lo sé, soy un impaciente y tendré que comprobar cómo van las siguientes experiencias. He cogido el tren a las doce y diez en la estación de Reyes Católicos, al lado de la plaza de toros de la madrileña población de San Sebastián de los Reyes, donde está, surrealistamente ubicada, mi santa casa televisiva. He esperado unos minutos aceptables y el convoy ha aparecido. El MetroNorte se vende como una prolongación de la línea diez de metro aunque luego tiene sorpresa. Las estaciones han comenzado a pasar a través de mis ojos hasta que se descubre la caca que amarga la ilusión de la novedad, y esa caca se llama estación de Tres Olivos, se trata de una estación en la que, que alguien me explique por qué, hay que cambiarse de tren para que la línea deje de llamarse metro norte y sea metro madrid. Alguien dirá: "pues coincidirá con algún cambio de zona tarifaria, en plan de zona B1 a la zona A". Pues no, señores, no coincide con cambios de zona, simplemente es un cambio de tren. Me he bajado del tren y a través de, todo hay que reconocerlo, un cómodo andén central, he cambiado de tren. Pero ete aquí que al trayecto he tenido que sumar otros quince minutos de espera por qué se yo misteriosa razón. Al final he deducido, y esto es acojonante, que el tren en el que me encontraba carecía de conductor y hemos tenido que esperar a que llegara otro convoy del centro de Madrid para que su chófer entrase al nuestro. En resumen, que mañana me agenciaré a alguien que me acerque de madrugada a plaza castilla para llegar a casa cuarenta minutos antes que con el MetroNorte. Eso sí, tras las elecciones Esperanza y Alberto seguirán ocupando sus puestos, así es este país, si no nos gustan las cosas o están mal hechas, da igual. Besotes mil Hace año y casi medio me ocurrió el hecho más terrible e irreversible de mi vida. En esos momentos pensé que si algo me iba a enseñar tal indeseada lección era a relativizar muchas de las cosas de mi vida. Pero no, parece que no he aprendido a relativizar. Tendré que hacerlo. |
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