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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004.
 Hola. Este es mi primer mensaje de mi recién estrenado blog. ¿Por qué mi carrusel? hombre, lo quería llamar Súbete a mi montaña rusa, pero este maravilloso mundo de la informática suele tener reparos con los espacios en blanco y sobre todo con las ñ. Carrusel, montaña rusa, todo pretendía reflejar la variación en el estado de ánimo, una de mis constantes lo que influirá en los diferentes mensajes que espero ir introduciendo en este público diario. Vaya, qué contradicción, un diario y público, claro, eso influirá en lo que escriba. ¿Habrá carnaza? preguntarán algunos, jeje, quizá, ya veremos. Ay, tendré que seguir trabajando. Besotes para el mundo  La verdad, lo de tener Internet en el hogar es un lujo, porque claro, en el trabajo también lo tengo, pero no es lo mismo, siempre existe ese pequeño temor de una aparición improvisada del jefe o un espionaje industrial por parte de los informáticos en un entrometido uso de sus programas de control remoto. Así que como dispongo de mi pequeña conexión a la red de redes aprovecharé para todas las noches que pueda escribir algo en mi blog, a modo de rutina purificadora y liberadora. Claro, que miedo da la expresión "todas las noches que pueda", ¿podré todas las noches?, cuando no pueda ¿por qué no podré?, tantas dudas y tan pocas respuestas, como mi vida misma. "Hay días en los que mis sobredosis de ficción me disfrazan el mundo": Jose Ramón. Se nota, estoy en el primer día de la vida de mi blog y me siento como un padre primerizo, preocupándome por cada uno de los aspectos de mi blog y por supuesto, por comprobar si la gente entra, si aporta comentarios o no a esta especie de diario loco, inconexo y supongo que disperso. Y la paciencia es la madre de la ciencia yo soy el padre de la impaciencia, aquí, entrando cada dos minutos esperando a ver si alguien ha metido algún tipo de comentario. Ay, qué vida esta. Besotes para el mundo  MI hermano está disgustado. Resulta que ha estado de viaje en Londres donde visitó la National Gallery, el conocido museo de la capital inglesa. En dicha pinacoteca se encuentra expuesta la obra El matrimonio Arnolfini, una deliciosa y enigmática pintura que desde siempre me ha gustado. Ante mi petición mi hermano decidió comprarme una lámina de dicha obra antes de dirigirse en metro al aeropuerto. Al llegar al avión, de repente se dio cuenta. El matrimonio Arnolfini había quedado allí, abandonado, en un banco perdido en una perdida estación del metro londinense. En los tiempos que corren una bolsa abandonada en un metro de Londres puede convertirse en un elemento peligroso aunque en esta ocasión sólo se trata de un inofensivo matrimonio bidimensional, una preciosa lámina del matrimonio Arnolfini que nunca llegará a mis manos. En este tipo de pérdidas siempre me pregunto lo mismo, ¿dónde estará ahora? ¿que habrá sido de mi matrimonio Arnolfini? quizá decorará algún despacho del metropolitano o simplemente absorberá la grasa del fondo de una mugrienta papelera, no lo sé, una anécdota más que añadir a mi vida. Besotes para el universo Esta mañana venía en el autobús al trabajo. Llevaba mi discman para escuchar el nuevo disco de Aleks Syntek, un artista al que he descubierto gracias a su primer single, que canta a dúo con Ana Torroja. Me ha pasado lo de siempre, se ha subido detrás de mí uno de esos compañeros de trabajo que no son ni siquiera medio conocidos, sólo algo conocidos y con los que te ves obligado a mantener conversación cuando, sinceramente, no te apetece demasiado. Él, ni corto ni perezoso, tras una leve conversación, ha sacado su libro y su diccionario de alemán y se ha puesto a estudiar (para facilitar la relación con la familia de su novia alemana, según me ha contado), yo por mi parte me he visto incapaz de sacar mi discman y empotrarme los auriculares, no sé, me ha dado la sensación de que anular uno de mis sentidos en la cutre relación con el compañero de curro hubiera quedado bastante mal. Qué tontería. Besotes para el universo  El otro día me encontraba con mi amigo Pablo en el aeropuerto de Barajas, en una de esas tiendas Duty Free (¿se escribe así? espero que sí). Una simpática chica se nos acercó para promocionarnos la nueva fragancia de una conocida marca de perfumes. Insistente, nos hizo comparar la anterior fragancia con la nueva insistiendo en las bondades de la nueva edición y en una de sus marketinianas frases aseguró mirandome con una perenne sonrisa: "Con esta colonia se te acercarán todas las mujeres". Ciertamente la presunción de la chica me sorprendió y mi respuesta fue: "la verdad, prefiero que se me acerquen los hombres". Evidentemente, yo no soy nadie para dar lecciones al mundo pero me sentiría satisfecho si a partir de ese día esa chica dejara de presuponer la orientación sexual de sus potenciales clientes sin conocerles en absoluto. Uno de los elementos que, en mi opinión, causan más daño a los/as jóvenes que en su adolescencia descubren su homosexualidad es la presunción social de la heterosexualidad, vamos, todo el mundo es heterosexual hasta que no se demuestre lo contrario. Por cierto, finalmente elegí otra fragancia y no la promocionada, no sé, cuestión de gustos.  Da igual lo que haga, está demostrado cientificamente por mi propia ciencia, da igual que duerma ocho que diez horas, siempre tengo el mismo sueño y siempre vivo las mismas y patéticas escenas de cabeceo loco en el autobús al curro. Me meto en la cama a las doce y me levanto a las ocho y siempre igual, siempre sueño y una modorra tremenda. Menos mal que esta mañana la modorra me ha servido para evitar la conversación con el pseudo conocido laboral. Sí, de nuevo se ha sentado a mi lado en el bús, aunque de nuevo con su libro de alemán, escudo infalible para evitar conversación. Dios mío, con estas frases sí que parezco un ser asocial, pero no, todo lo contrario, soy un osete cariñosón y dormilón, jeje. Besotes para el mundo.  Aquí estoy, en el curro, rodeado de mis compañeros, todos viendo el partido de España frente a Grecia. ¿Debería ser más patriótico y verlo? la verdad, no me apetece, y eso que da la sensación de que los testículos crecen en proporción directa a la cantidad de minutos de fútbol visionados pero no sé, no estoy por la labor. He intentado hacer comentarios del tipo: "ahí va, ahí va, ahí vaaaaa" y cosas por el estilo pero nada, no cuela, jeje, queda demasiado falso, incluso podría probar a rascar mis partes ostentosamente pero seguro que me hago daño. Ay, dios mío, que lástima. Besos para el mundo "No cumplo los cánones de la masculinidad, en 28 años que llevo en el mundo nunca he sentido la necesidad de escupir". Jose Ramón  Esta noche volvía en el metro a casa tras cenar en casa de mis amigos una pizza mientras veíamos la televisión. En los andenes me he cruzado con un chico aproximadamente de mi edad que llevaba una de las camisetas que me he comprado para este verano, eso sí, de una talla muchísimo menor que la mía. He mirado mi barriga y he pensado: dios mío. Pero claro, si tras la cena nos esperaba un pastel ladrillo de chocolate quien se resiste y quien es el valiente que elige entre una talla menos o un poco más... de tarta. Yo esta noche definitivamente he optado por la segunda opción, un poco más. Definitivamente nunca optaré a las cómicas tallas XS (extraaasmmooooolllll) de H&M, unas camisetas que podrían servir de funda para un bolígrafo pero quién puede renunciar al postre, ay... Por cierto, estabamos viendo "Aquí no hay quien viva", una serie que refleja la homosexualidad, desde mi punto de vista, de un modo mucho más respetuoso que otras producciones casposas y homófobas como Los Serrano (pero este es tema para otro día). Besotes para el mundo "Una cena sin postre es como un H&M sin gays" Jose Ramón Sin comentarios...
"""El Partido Colorado de Paraguay prohibió a sus funcionarios permanecer en la sede de la institución más allá del horario laboral para impedir "la homosexualidad" en el partido, según reconoció la dirección del grupo político gobernante. Medios locales se hicieron eco estos días de un supuesto acto "indecoroso" entre dos empleados que habían sido vistos cuando se besaban en una de las dependencias del edificio de la Asociación Nacional Republicana (ANR, Partido Colorado)"""
Así, capando el amor, así es como va el mundo. La pasada tarde me invadió una sensación habitual en mí. No se, sentí que estoy lleno de amor, abarrotado de amor que estoy deseando dar. Si, tengo amigos maravillosos a los que doy mi amor, pero no sé, siento que estoy en una continúa espera vital en la que se mezclan emociones encontradas como la nostalgia por momentos y sentimientos vividos y ofrecidos, el presente, descafeinado, y el futuro, incierto y cada vez más presente, es decir, no sé, estoy en un momento en el que la figura del paso del tiempo está cada vez más presente en mi pensamiento. Y el amor que no llega. Sé que no debería basar mi felicidad en hallar una pareja pero sinceramente, me apetece sentir que hay alguien especial a quien yo también le parezca especial. Oh dios mio, si esto es público, jeje.  Si el otro día estaba melancólico con el tema del amor hoy estoy de nuevo estandar, y es lo que dije en el primer mensaje de mi blog, esto es como un carruel emocional, hoy feliz, mañana menos, al otro eufórico de nuevo... supongo que así es la vida. Seguiré esperando al príncipe azul de azules ojos y leotardos ajustados, jeje, supongo que los leotardos en el mundo de los castillos no sería considerado chandalismo medieval. A otra cosa... Estos días estoy medio descojonado con la noticia del cambio de nombre de Madonna, ahora se hace llamar Esther. Dios mío, es que esto del mundo de las estrellas es una gran paranoia. Asegura: "Quería unirme a la energía de otro nombre". A mí me gusta Madonna pero estas tonterías-estrategias comerciales me hacen mucha gracia. Yo mismo me estoy pensando cambiar el nombre, vamos, que en cuanto salga iré al Registro Civil y me llamaré Nicoletto, o Agnieszko, no sé, algún nombre así, que suene rimbombante e importancioso. La noticia añade: "A sus 45 años y madre de dos hijos, Madonna también se ha tomado en serio su nuevo nombre, luciendo colgantes con la letra "E" de Esther al cuello" Ay, hija, de verdad, como se aburren los famosos. Eso sí, supongo que acabaré comprandome los discos de Esther. Besotes para el mundo  Desde que estuve en Ibiza me siento un hombre nuevo, y no porque la belleza de la isla me conquistara, que lo hizo, sino porque tomé el sol, me puse crema, no muy bien puesta por lo que parece y llevo estos últimos días cambiando de piel. Vamos, que me quemé, me puse colorado como un cangrejo y me estoy pelando. Dios mío, y se me están pelando partes de mi cuerpo que eran inéditas en estos sucesos, y no penseis mal, los pies y las manos están cambiando de piel, cual calcetines y guantes naturales. Nunca me había pasado. Y esta transformación hace que me convierta en un hombre nuevo, jeje. Ah, la protección era del 12 y me di aftersun que compré en una ferretería (se admiten bromas) pero nada, ha sido un moreno en plan tatoo falso, que me está durando menos que yo que se que, vamos, que ahora soy de nata y chocolate, a trozos, como los helados de litro. Ay, que chorradas cuento. Besotes para el mundo "Cuando el sol me quema me convierto en un rasca y gana gigante: sigue buscando!" Jose Ramón  Aquí estoy yo porque si no lo hago yo no lo hace nadie, si es que no existe valor en este mundo, jeje. Defiendo el chandalismo como forma alternativa y válida de vestir, de moda, siempre con ciertas “reglas”, claro, es decir, yo no defiendo un chandalismo de supermercado sino uno elegante, sexy y moderno (sí, lo sé, estoy quedando como un pijillo asquerosillo). No sé, a mi me gusta la moda de las chaquetas o pantalones aparentemente de chándal, combinados con otras prendas de mi armario. Además, me he encontrado en ciertos casos con determinadas personas contrarias totalmente a la práctica del chandalismo que acaban reconociendo cierto gusto por algunas prendas tachadas anteriormente de chandalistas. Yo reconozco que me gustan esas chaquetas de chándal con aires ochenteros que se han puesto de moda en cadenas de ropa globalizadoras como Inditex o Eurofiel. Tema aparte es el fetichismo o cierta atracción que puedan despertar en mi otros congeneres del mismo sexo practicantes del chandalismo. Hermanos, defensores del chandalismo, ofrezcamos nuestra moda a nuestros dioses: San Cotton, San Poliéster y Santo Elastán. Besotes para el universo, para el chandalero y para el otro.  Sin comentarios...  Yo interpreto el cine como un lugar mágico, un lugar donde pasar un buen rato, reir, llorar o pensar o las tres cosas a la vez, pero un lugar cargado de magia, casi casi como un templo del séptimo arte, pero hay una serie de personas encargadas de que tal placer pueda convertirse en una tortura. Hay varios de esos elementos que voy a intentar semi desarrollar (semi porque es la una de la mañana y no tengo las ideas muy claras), siempre teniendo en cuenta que todos podemos ser en algún momento elementos potenciales de molestia en una sala: -Espectador predictivo: odio esas personas que predicen en voz semi alta lo que va a suceder en la película cuando todos vemos lo que va a suceder. Ejemplo: el protagonista tropieza en la orilla de un precipicio y el espectador nos desvela: "Menuda torta se va a pegar". Oh Dios mío, gracias, luz reveladora, no nos habíamos dado cuenta. -Espectador sincerado: no sé lo que puede ser pero hay una especie de magia especial en el cine, un vapor de la verdad, un aire de la sinceridad que provoca que, cuando las luces se apagan, la gente empiece a hablar entre ella de una forma increible, contandose cosas que, no sé, parece no poder contarse fuera de la sala. Vamos, que dan la paliza cuchicheando y hablando sin problemas. -Espectador papirofléxico: se trata de aquel elemento que coge un caramelo, lo desenvuelve y se lo come y guarda el envoltorio en su mano mientras lo intenta reducir hasta casi llegar al átomo (evidentemente cuando lo suelte se expandirá de nuevo en plan big bang), o lo que es peor, lo dobla y retuerce multiples veces como si de un artista de la papiroflexia se tratase, vamos, que cualquier día se levanta en plena sesión, enseñará su figurita y todos gritaremos: una pajaritaaa!!!!. -Espectador bocadillero: el colmo de la cutrez, llevarse bocadillos al cine. -Espectadoras "chicas de oro": con todo el cariño del mundo, se trata de esos típicos grupos de cuatro o cinco señoras de la tercera edad que acuden al cine y ríen picaronamente cada momento pseudo picante de la película, al margen de comentar los estragos que el paso del tiempo ha provocado en los actores: "qué estropeadito está". -Espectador selectivo: se trata de aquel espectador que aún no se ha dado cuenta de que todas las palomitas son prácticamente iguales y cuando las recoge de la caja para llevárselas a la boca no las recoge sino que las selecciona. Rebusca en la caja como buscando la palomita ganadora, vamos, como si fuera el típico montón de cartas en un concurso televisivo: y la palomita ganadora es...". -Espectadores perdidos: se trata de ese grupo de personas que se descojonan a contracorriente del resto de la gente, que hablan en tonos altos (es habitual que usen expresiones como: ejjqueee) y que da la sensación de que han ido a parar al cine sin importarles la película y porque no tienen otra cosa mejor que hacer que gastarse cerca de 6 euros en meterse en una sala oscura donde proyectan una historia que, seguramente, no alcanzarán a entender. Y por ahora esto es todo lo que recuerdo, pero seguro que quien me lea pensará otros típicos horrores de las salas. Besotes para el mundo.  La verdad, creo recordar que hace tiempo no me pasaba, me limitaba a vivir la vida y ya está, tal y como iba viniendo. Pero de un tiempo a esta parte no sé, me da la sensación de ser, a mis 28 años, más consciente del paso del tiempo que antes. Yo recuerdo que en mi época de estudiante, es decir, hace 6 años, el tiempo estaba marcado por el curso académico, el año comenzaba en septiembre y terminaba en junio, el verano era un tiempo de desconexión temporal y a veces también espacial. Ahora, inmerso en la rutina laboral el tiempo pasa más deprisa, yo creo, por la falta de referentes temporales, las vacaciones de verano se limitan a un mes, a veces entero y a veces partido y las Navidades, antes dos semanas largas, se convierten ahora en un par de puentes seguidos. No sé, el paso del tiempo remarca el caracter de irreversibilidad de la vida, de imposibilidad de vuelta al pasado y eso es algo que me agobia, ciertamente, en el carrusel de mi vida. Provoca en mi una sensación de inquietud, no sé, podriamos venir al mundo, si no con una manual de instrucciones, sí por lo menos con un "libro de pistas". Muchos dírían que así la vida perdería su emoción pero no sé, a lo mejor nos ahorraríamos algún disgusto. En definitiva, tengo 28 años y estoy en un momento en el que no sé si decir: -Ya tengo 28 años o -Sólo tengo 28 años Besotes para el mundo  Me siento orgulloso de ser como soy: de ser alegre, divertido, simpático, a veces timido, a veces extrovertido, de ser amable, de ser gay... Viva la diferencia Viva la libertad
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