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La vida cotidiana

Tormenta del desierto (o mi estómago)

Tormenta del desierto (o mi estómago) Sí, así es como se podría definir a día de hoy el estado de mi estómago. Afortunadamente he dejado ya la experiencia del vómito a un lado (una experiencia que me parece de lo peor que hay en este mundo).

Pero ahora lo que me despierta muchísima curiosidad es lo que estará pasando en mi estómago, porque es una auténtica tormenta del desierto, una serie de sonidos explosivos tremendamente curiosos en un espacio totalmente desertico como es mi estómago estos días.

Anoche hice cena láctea y hoy todos mis compañeros aseguran que es de lo peor que se puede tomar en estos casos, leche. Pues vaya. Eso sí, era desnatada, jeje.

Pues eso, que ya estoy mejor aunque no sé, lo que está pasando por mi estómago me causa, por lo menos, respeto. Espero no estallar.

Besotes

Caprichos corporales

Caprichos corporales Ayer fue un día horrible. Resulta que el domingo por la noche fui al cine con un amigo ( a ver La Terminal, una sucesión de chorradas de Spielberg) y como es costumbre en mí me atiborré a gominolas, me compré una gran bolsa de monedas rojas y de tiras rojas de esas con pica pica. Y por supuesto me las comí, casi todas, la verdad.

Y ayer ¿qué pasó? pues que comencé a sentirme mal. Por la mañana ya me notaba algo raro pero por la tarde fue el acabose, vamos, que casi desaparezco. He adelgazado dos kilos en 24 horas y ahora soy totalmente autónomo, jeje, vamos, que llevo sin comer ni beber nada desde el mediodía de ayer y os aseguro que nada de lo que ingerí está ya en mi cuerpo,:(

Vamos, caprichos del cuerpo. Es un empacho que he hecho cien millones de veces pero ayer le dio al cuerpo por decir basta y la verdad, en cierta manera me anima para dejar de comer tanta mierda. Ahora les he cogido asco para una temporada. Si es que el cuerpo tiene unas tonterías...

Besotes convalecientes del Joserra malito.

Los libros heredados

Los libros heredados El último artículo de Anauel me ha recordado un tema que de pequeño me causó más de un pequeño disgusto y que ya he comentado brevemente en el susodicho blog. Es el tema de los libros heredados, una cuestión que estarán sufriendo más de un niño estos días con el comienzo del curso, aunque nunca se sabe porque los nuevos planes educativos cambian tanto que supongo que los libros también cambiarán. Ahora me hace mucha gracia porque se estudia geografía propia de la región de cada niño, jeje, sí, de pequeños estabamos para esas concreciones.

Bueno, a lo que iba, no había mayor trauma para mi que heredar los libros de hace dos años que había estrenado mi hermano. Además, es que era un ritual enormemente cutre porque ibamos, habitualmente, mi madre y yo al colegio (único lugar, creo yo, donde he comprado siempre los libros de texto en mi historia escolar), donde habilitaban la biblioteca como librería para el nuevo curso. Acudíamos con el lote de libros viejos en una bolsa y al llegar mi madre pedía el nuevo tocho de libros del curso que me disponía a emprender.

Entonces sí, mi madre cogía ambos ejemplares, el viejo y el nuevo, y alaaa, bajo la atenta mirada del Hermano Cristóbal, mi progenitora se ponía a compararlos, cogía páginas al azar, lo pasaba de principio a fin cual mago con su baraja o comparaba algún pequeño texto, total, en menos de un minuto de su boca salía la temida y fatídica frase: "Bah, son practicamente iguales", y ala, pasaba a otro.

En mi mente ya insegura el hecho de llevar los libros viejos me provocaba un trauma así que en cuanto aparecía en el montón algún tomo que era indudablemente nuevo yo me alegraba enormemente.

Y ala, del tocho de ocho o diez libros nos llevabamos un par con el consiguiente ahorro familiar, siempre respetable. Y luego llegaba el comienzo de curso. A primera vista los libros viejos chillan un montón, vamos, que como ya he dicho en el blog de anauel, los libros viejos están como hinchados, arrugados, como llenos de aire, como que los aprietas y su grosor disminuye un 25 por ciento por lo menos. Sin embargo los libros de la mayoría de tus compañeros de clase están planos, extraplanos... tremendamente planos, cortados por laser esa misma mañana, vamos, que da la sensación de que tras el desayuno se han ido a la imprenta y después ala al cole.

Y el momento fotografía, jeje, qué me decís de ese momento en el que el profesor pide que se abra el libro por una página en concreto y la fotografía o la maquetación han cambiadooooo, me sentía perdido, sin rumbo, como vaca sin cencerro, como diría Almodóvar. Sí, estoy exagerando pero era una experiencia no sé, rara, ya me sentía diferente sólo porque una fotografía del libro no coincidiera. Hombre, si era de Religión no importaba tanto porque las fotografías, no me lo negaréis, siempre eran amaneceres, cielos demoniacos de rojos colores, cruces perdidas en campos desconocidos, familias en el parque o siempre había la imagen de un joven atormentado mirando la lluvia por una ventana o cosas así. Pues eso, que si esas fotos cambiaban no importaba tanto.

Hombre, lo de los libros viejos tenía sus ventajas, descubrías como el profesor que te había tocado, si era el mismo que el de tu hermano, decía exactamente lo mismo todos los años y mandaba hacer las mismas anotaciones al margen curso tras curso, anotaciones que tú, claro, ya tenías (eso venía bien si la letra de tu hermano no parece una cagada de mosca). Pero claro, el libro ya estaba subrayado y a lo mejor tú no tenías el mismo criterio de estudio que tu hermano y te hacías un lío pero bueno, el ahorro familiar era fundamental.

Ay, los libros del colegio, es abrirlos, esnifarlos y volver a la infancia.
Besotes

Ego...

Ego... ...en San Mateo

Ida y vuelta

Ida y vuelta Llevo ya unos días en Logroño, estoy apurando las vacaciones que me quedaban por gastar del verano y el martes ya voy a Madrid. Pero al pensarlo me ha entrado una duda: ¿Qué digo? ¿Me voy a Madrid o vuelvo a Madrid? he de suponer que tras cinco años la perspectiva de mi vida es que regreso a Madrid. Mi vida transcurre allí y de vez en cuando voy a Logroño pero no sé, en mi mente "volver" a veces sigue siendo ir a Logroño e "ir" sigue siendo ir a Madrid, donde se supone que está mi vida.

Pero ya digo, llevo una temporada en la que no tengo muy claro dónde está mi vida, ni siquiera qué es mi vida a día de hoy. Ahora me dispongo a afrontar un cambio laboral, un cambio que va a volver mi vida un tanto más solitaria, para una persona que, utilizando un término de mi amiga Esti, es un tanto monofóbica. Unas personas me dicen que debo aprender a ser más independiente, otras me dicen que es normal el miedo a la soledad, no sé, con qué me quedo, quién soy, adonde voy, jeje...

Ya digo, estoy existencialista, añoro la infancia, añoro cuando mi mundo se limitaba a lo que podía mirar alrededor mío, mi colegio, mis sucesivos, "obligatorios", encarriladores y tranquilizadores cursos, EGB, BUP, COU, la universidad,... todo estaba claro, iba estableciendo mis márgenes, mis postes, mis guías vitales con tranquilidad, con claridad.

De un tiempo a esta parte no sé, siento como si fuera más viejo que mis propios padres y me sintiera bastante sólo en el mundo, sólo a la hora de asumir ciertas situaciones, asumir la realidad de los cambios en la vida, sin puntos de referencia claros.

Como diría Franco Battiato, busco un centro de gravedad permanente que no varíe lo que ahora.

Bombón musical: I Try de Frameless

Inicio aquí mi apartado de recomendaciones musicales.
Hoy recomiendo la canción I Try de Frameless (de un anuncio de coches, que habla sobre las decisiones en la vida). La letra de la canción creo que también habla algo de decisiones vitales pero no la entiendo demasiado. Eso sí, la melodía y la voz son de canción de amanecer, de esas canciones para escuchar en una gran ciudad mientras el sol asoma entre los edificios, para soñar, para volar, para viajar,... para vivir.

Indiana y Ally

Indiana y Ally Confieso que antes me gustaban más los programas de corazón y cotilleo. Ahora cuando los veo lo hago en plan salvapantallas, porque no hay otra cosa y no me apetece pensar demasiado.

Bueno, al grano que me enrollo como las persianas. Estos días me han parecido muy curiosas las "robadas" imágenes nocturnas de Calista Flockhart (¿Se escribe así?) y Harrison Ford de pelea de enamorados por las calles de Barcelona. Tiene que ser super curioso pasear tranquilamente por Barcelona y cruzarte de repente con Ally McBeal e Indiana Jones de morros por la acera.

Sí, lo sé, soy muy mitómano para estas cosas, sé que los famosos son personas normales (algunos) como todo el resto de los mortales pero no me negaréis que no es curioso. En las imágenes iban los dos tan tranquilos, enfadados pero tranquilos, ellos solos, sin nadie más, sin escoltas, sin asistentes personales de esos con el pavo más subido que las propias estrellas para las que trabajan.

Y sinceramente, me hubiera hecho más ilusión ver a Calista-Ally que a Harrison, petarda que es uno.

Tampoco grunge

I AM 29% GRUNGE!
29% GRUNGE
What's this? The longest I've been without a shower is three days? Not even close, man. I should go sit out in the rain for a week.
Take the GRUNGE test at Fuali.com

Tampoco soy un grunge, Dios mío, a este paso me va a entrar una crisis de personalidad.
¿Sabeis? creo que voy a elaborar un test como estos que se llame ¿Eres un Joserra?
Aunque a lo mejor no saco ni un 20 %!!!
Voy a pensarme las preguntas.

Fuego purificador para hacer bonito

Fuego purificador para hacer bonito En la noche de este miércoles me he vuelto a enemistar conmigo mismo, con mi forma de ser, de sentir, de pensar, de amar. Y le he propuesto a mi madre ir juntos a ver los fuegos artificiales de turno, en Logroño estamos en fiestas, las de San Mateo y todas las noches hay espectáculo de fuegos artificiales junto al Ebro.

Y la verdad, los fuegos me han reconciliado momentaneamente (sé que momentáneamente) conmigo mismo, no sé, me han encantado, me ha parecido un espectáculo maravilloso con la típica traca final en la que rosetones de todos los colores aparecen por todas partes en el cielo iluminando las caras de las miles de personas que se arremolinaban en las riberas del río para contemplar las chispas de colores.

En esta vida tan complicada (si, nosotros mismos la hacemos complicada, pero si la hacemos complicada entonces ya es complicada, ¿no?) siempre me han encantado las cosas que sólo sirven para hacer bonito y los fuegos artificiales, un espectáculo creado para crear belleza con su propia destrucción, jugando con las explosiones, las chispas... Y lo dicho, me encantan las cosas cuya creación tiene el único fin de hacer bonito.

Por supuesto el espectáculo pirotécnico que me ha reconciliado un poco con Joserra era de origen valenciano, los grandes expertos en el arte del fuego artificial.
Besotes para el mundo

Semi

Semi Si, me siento como la leche semi desnadata, ni chicha ni limoná, he hecho el famoso test y el resultado ha sido que soy un 52 por ciento metrosexual, y como decía la foto del resultado soy semi metrosexual. Jo, ni una cosa ni la otra, se podría interpretar como que soy yo mismo, no sé, por decir algo que me anime, jeje...

Aunque quizá como ya se ha apuntado en el foro del tonelo sea mi pésimo nivel de inglés lo que me ha llevado a este resultado soso y sin sabor. ¿Que qué quería que me hubiera salido? pues no lo tengo muy claro pero por lo menos algo más definitorio. Eso sí, por lo que he creido deducir había mucha pregunta de cocina y yo de eso pues como que no controlo así que claro, nada por ese lado.

Por el lado cosmético sí me han subido puntos, lo del exfoliante sí me va, la verdad es que se lo recomiendo a todo el mundo porque se te queda la cara limpita limpita. Y lo de la plancha pues también, a mi lo de llevar la ropa arrugada me pone algo nervioso, la verdad.

Quizá la primera pregunta del test debería haber sido la de "¿Eres gay?", jeje, puntos para el carnet.

Un 52%!!!!!
QUE VERGÜENZA!!!!!

Despertando los recuerdos

Despertando los recuerdos Estos días estoy en Logroño, he venido a apurar mis vacaciones y a pasar las fiestas de San Mateo en casa, sinceramente, a falta de un plan mejor.

Ayer estuve en el polideportivo de mi colegio de toda la vida, de los Maristas. Los religiosos ceden (ceden con el idioma del dinero de por medio, claro) su polideportivo para instalar durante las fiestas un mercadillo de esos que, a pesar de llamarse cosas como "artesanía del mundo" o titulos rimbombantes por el estilo, tienen elementos tan variados como bayetas que no se queman o sartenes que no se pegan.

Fue entrar en el polideportivo y un torrente de sensaciones me invadió, no sé, fue revivir un poco las sensaciones de la infancia, esas tardes de invierno, calurosas en la hora de gimnasia, corriendo, subiendo por las espalderas, botando torpemente el balón de baloncesto, escaqueandome para no tener que jugar al fútbol o charlando en las gradas con aquellos compañeros a los que, como a mi, la hora de gimnasia les parecía un poco absurda, aunque, la verdad, viéndolo con perspectiva, no estaba mal educar el cuerpo un poco, aunque los profesores de aquella época no sabían hacerlo demasiado bien.

La verdad, las horas de gimnasia fueron un tanto absurdas y en algunos momentos torturadoras para mi, esos momentos en los que los cinco o seis elegidos de clase seleccionaban a aquellos compañeros que iban a formar parte de sus equipos y evidentemente, yo y dos o tres compañeros más eramos los últimos en ser elegidos. No sé, son experiencias que te dejan marcado en los años posteriores en ciertos aspectos.

También recuerdo como entrañables esos momentos descubrimiento, no sé, ese extraño e inexplicable cosquilleo que sentía cuando veía a algunos de mis compañeros en los vestuarios, ya digo, recuerdos que ayer afloraron.

Ver esas paredes, esos techos viejos, sin arreglar que han observado con el paso de los años como ibamos creciendo, esos pasillos, esas puertas que encerraban tantas ilusiones, algunas cumplidas, otras en camino y otras que quizá quedarán encerradas para siempre.

Ay, el otoño, que me vuelve tonto, y mi colegio, que me remueve el recuerdo con ligeras caricias al lagrimal.

Besotes

La normalización de los sobres

La normalización de los sobres Hace unos días envié diez cartas a diez personas del pueblo de mi madre con unos cd's con las fotos del verano. Pasaron diez días y no había llegado ninguna de las cartas, había perdido ya la esperanza y el pasado jueves me encontré en mi buzón un comunicado de correos en el que se me comunicaba que en la oficina de Cibeles (donde habiá depositado los sobres)había varios envios mios con mi nombre como remitente que tenían "insuficiencia de franqueo", Dios mío, suena totalmente a enfermedad.

¿Qué te ha dicho el médico? que tengo insuficiencia de franqueo. Pero bueno, a lo que iba, tuve que acudir ayer por la tarde a la oficina de Cibeles a arreglar el desagisado, me ponía puerta K,sí, hay puertas en dicha oficina casi para cubrir todo el abecedario, en la puerta K no había ni atención al público ni nada que se le pareciera así que me dirigí a información y ahí cogieron mi papel de aviso y fueron en busca de mis sobres.

Y nada, me los trajeron, los llevé a una de las ventanillas y la tía me dice: claro, es que necesitan más franqueo porque estos sobres no están normalizados. DIOS MIO, no sabía que el mundo de la normalización había llegado a los sobres también, je, je. Tampoco es que fueran raros, simplemente eran fucsias chillón y de forma cuadrada. La chica me explicó que como no entraban bien en las máquinas transportadoras pues alguno de los funcionarios tenía que mover el cuerpo para que la carta fuese matasellada.

Por cierto, espero que con el golpe de matasellos no me rompan los cd's, porque si no ya me veo a mis primos abriendo los sobres y encontrandose una lluvia de purpurina plastificada.

Ay, dios mío, nunca me lo hubiera imaginado, los sobres que me da por comprar va y no están normalizados. Pues nada, haremos militancia para la normalización de mis sobres fucsias y cuadrados.

Besotes mil

Música para estatuas

Música para estatuas Hoy me apetece comentar una cuestión que siempre me ha parecido curiosa. No sé, en ámbitos de transporte público como metro o autobús siempre me han sorprendido(desde mi punto de vista y desde mi forma de ser, claro) esas personas que llevan auriculares con una música inequivocamente ritmica e intensa, que trasciende los pequeños cascos e invade el vagón o el autobús, pero que van totalmente quietas, sentadas o de pie pero sin mostrar con ninguna parte de su cuerpo el ritmo de la música o las sensaciones que esta les hace sentir.

Hombre, yo no digo que vayan cantando a voz en grito pero en mi caso, cuando llevo música en el metro o el autobús no puedo evitar seguir el ritmillo con el pie, con la cabeza, con las manos, no se... la música me lo pide, los ritmos que suenan obligan a mi cuerpo a responderles. Alguna vez he intentado estar quieto mientras suena la música y no sé, me parece imposible, una tortura dejar escapar las notas musicales sin responder.

Hay veces incluso que, según que pieza suene, he acelerado mi paso o he frenado para encajar mejor lo que mis ojos me transmiten con el ritmo de la música que suena. Hacer la prueba, si os gusta, claro, con el corte 5 de la banda sonora de Amelie. Imposible quedarse impasible ante melodías tan maravillosas como esas.

Anoche, sin ir más lejos, volviendo del dentista Joe Cocker me cantó al oido su versión de "Summer in the city", memorable.

Besotes mil

Madrugón

Madrugón Si algo bueno va a tener mi nuevo e impuesto turno de tarde será que me evitaré los madrugones. Esta semana estoy de turno de mañana (la locura de las vacaciones, con 5 personas que tenemos que cubrir 365 días al año) así que me veo obligado a levantarme a las 6 de la mañana. Es horrible, además, porque para mí es imposible meterme en la cama antes de las doce de la noche, me sentiría como enfermo si me voy a la cama cuando todavía no hemos cambiado de día, no se, una costumbre.

Y después, con suerte, me duermo enseguida y ala, al minuto de dormirte suena el despertador, en mi caso suenan dos por la paranoia de que alguno de ellos falle. Los dos tienen un pitido insufrible, de esos que te despiertas aunque no quieras, no pueden pasar desapercibidos ni de milagro y se te clavan en la cabeza sin compasión.

Además, supongo que lo habreis notado, estos días hace ya más frío y yo, como si nada, sigo durmiendo en plan verano, como Dios me trajo al mundo aunque me estoy planteando que ya es hora de poner algo más de ropa, o sobre mi cama o sobre mi cuerpo porque si no, el madrugón se vuelve aún más agónico.

Y eso que el hecho del dolor de madrugar, a pesar del sueño que puedas tener a lo largo del día, se reduce a 15, 20 minutos agónicos, por lo menos en mi caso. Son los momentos que van desde el horrible pitido del despertador hasta que ya estás duchado y desayunando, porque llegados a ese punto ya como que no te vas a dormir y no te queda más remedio que moverte.
Ay, que sueño tengo, soy Mister Legaña.
Besotes mil

Xavi

Xavi Pongo este articulillo superficial y sencillo para que el de los jefes baje un poco ya en el blog y acabe desapareciendo (fuera los jefes, jeje).
Y quería hablar de Xavi, no por nada en especial, sino porque ayer lo ví en Ikea. Iba acompañado, él, se entiende, como era de imaginar, por Jordi González. Sinceramente no sé si serán pareja, pero joer, en verano, cuando los ví, ya supuse, estos dos están liados. Joer.
Xavi me pareció, desde el primer día que vi TNT, un chico guapísimo, con una de esas sonrisas que te acarician el alma, de verdad, una belleza encantadora. No sé cómo será como persona pero la televisión te permite poner a la gente el carácter que más te conviene o que más les pegue, aunque luego la realidad lo desmienta.
Ay Xavi, quien te pillara.

Jefes

Jefes Me encanta, los jefes, esos curiosos seres capaces de hacer lo que les plazca con gran parte de tu vida sin importarles absolutamente nada, vendiéndote como oportunidades propuestas en las que ni ellos mismos creen y que sólo les sirve para ahorrarse marrones de cara a sus respectivos superiores.
Sí, mi jefe me ha comunicado que me cambian de un puesto a otro en el que, en principio, voy a tener que trabajar, siempre, de turno de tarde, de 4 de la tarde a 12 de la noche, un turno real y totalmente asocial.
Pero eso a mi jefe le da igual, le importa tres pepinos lo que yo pueda necesitar estar con la gente, con mis amigos, de los que a lo mejor tengo excesiva dependencia o de mis compañeros de piso que me relajan con su compañía y charla, no, eso a mi jefe le da igual porque el trabajo "no es un colegio y no somos funcionarios", curioso que diga eso ya que paso a un departamento en el que el turno de mañana es imposible porque una de las que lo ocupan es madre (y no precisamente de un bebé) y la otra no puede cambiar de turno porque es, al parecer, una cláusula obligatoria de su reincorporación al trabajo mientras se tramita el recurso que presentó a su despido el pasado año en el traumático ERE que sufrió mi empresa.

Luego tuve que vivir un patético mini enfrentamiento entre mis dos superiores por una deuda que tiene mi jefe más inmediato conmigo. Efectivamente el superior no había sido informado de dicha deuda por lo que se cabreó y llegó a cuestionarse que era mucho lo que me iban a pagar por las locuciones realizadas hace ya más de 2 años. Para mear y no echar gota.
Ah, mi laberinto bien, gracias. Sigo por sus pasillos.

Un besote enorme, enorme para todos (menos para los jefes, jeje)

Laberinto.

Laberinto. A día de hoy me siento en un laberinto, no sé salir, no se qué hacer, no sé nada. Espero salir porque este laberinto me harta.

¿Basta de violencia?

¿Basta de violencia? Sí, este sábado me tocaba currar y aquí estoy, dandole a la tecla y comenzando la jornada que espero sea rauda y tranquila. Y pensando pensando me he acordado de un anuncio que me hace mucha gracia y que han vuelto a reponer en televisión.
Es el spot ese en el que anuncian los DVD's con los episodios de Heidi y Marco. Para el que no lo haya visto es más o menos así: vemos a unos niños con tremenda cara de preocupación viendo la televisión, están sentados y en sus rostros se reflejan las luces parpadeantes de lo que suponemos una violentisima escena de una película. De repente los rostros de los niños cambian cuando una voz exclama: Basta de violencia, vuelven Heidi y Marco.

Y es aquí cuando me descojono:
¿Basta de violencia?, jeje, Heidi, la historia de una niña que vive sola con el abuelo, sin padres, que es arrancada de su hogar y llevada a una casa en otro lugar con una institutriz bastante cabrona que le cambia el nombre y una amiga paralítica bastante sosa.

Marco, un niño cuya madre se ha ido, no recuerdo muy bien porque, y el pobre solo y triste, con la simple compañía de un mono (sin ballesta) se recorre el mundo buscándola. Y cuando la encuentra, mecagüenlaputa, la pobre encima está enferma, joer.

Y luego se atreven a decir basta de violencia, sí, será física, porque moralmente las dos series te dejan hecho una pena.
Ay, esto de trabajar en fin de semana.
Besotes sabatinos

Como una aparición

Como una aparición Esta mañana le he visto, ha acudido al informativo matinal y he ido a verle a la puerta, ha sido como una aparición, alto, guapo, bien peinado, grande,... no sé, tiene cierta cara de bruto, pero me pone, sinceramente, me pone. Me podría haber mirado, podriamos haber intercambiado un gesto, pero nada, evidentemente, ha pasado de largo porque esto no es una de sus películas sino la cruda realidad. Pero de verdad, hoy estaba especialmente radiante. Ay, Javier Bardem, adentro, adentro.

Nooooo, la liga nooooo

Nooooo, la liga nooooo Sí, esta semana me siento como si fuera al revés del resto del mundo. Llega el fin de semana y me toca trabajar hoy, sábado y domingo. Y lo peor es que el domingo hay liga y la tengo que cubrir, nooooo, con lo que odio el fútbol. Es un horror, hay que estar redactando crónicas de cada uno de los partidos y finalmente hacer un resumen de lo sucedido en la jornada, quien sube, quien baja, quien lo ha hecho mejor, quien ha sorprendido...
Joer, lo siento, sí, se que puede sonar a que se cumplen los estereotipos gays, pero el fútbol no me gusta nada de nada, no lo entiendo, no puedo con él, ni jugarlo en real, ni en videojuegos, ni verlo por televisión, ni verlo en vivo,... nada, pero ni siquiera los de la selección española, me aburre soberanamente. No sé ni lo que es un fuera de juego, vamos, que no podría protagonizar un anuncio de cerveza.
Ay, soy lo peor