
Ay, Dios Mío, un mito que se me derrumba, en concreto un mito musical. Lo primero, escribo esta crítica musical sin haber comprobado si alguien más lo ha hecho para no influenciarme. Anoche asistí al concierto de Rosa en el Palacio de Congresos y Exposiciones (Congresos y Exposiciones, vamos, que no pone "y Conciertos"), y qué quereis que os diga, que me decepcionó bastante.
Rosa siempre ha destacado por ser una de las mejores voces de Operación Triunfo pero este domingo no demostró precisamente eso. Sí, cantaba bien si la canción no le exigía demasiado pero llegó un punto en el que pasa lo típico de que te da miedo de que llegue el momento alto de la canción porque sabes, a ciencia cierta que no va a llegar, y, efectivamente, no llegaba o simplemente cambiaba el tono original de la canción para coger un tono más bajo y poder cantarlo más o menos bien.
La escenografía era pobre, el pabellón no me inspiraba nada y además, por falta de entradas, estabamos en la parte alta del palco, vamos, que nosotros estabamos en un universo y Rosa en otro, era como escuchar un concierto que se de en el patio desde la planta decimoquinta en un patio de vecinos. La acústica del local era malísima, vamos, que se oía un montón de ruidos, como una cacharrería y a veces había que aguzar el oído para descubrir de qué canción se trataba. Los coros (maravillosas cuando cantaron solas) no se oían casi y la orquesta sonaba como si la tocara el típico hombre orquesta. A esta calidad chatarra de sonido hay que sumar que se oía como si tuviera todo el sonido un trapo en la boca.
Y lo dicho, Rosa decepcionó, le faltan tablas y le falta controlar la voz que es, a veces, como un caballo desbocado en su boca que es incapaz de controlar o de saber en qué momento puede hacer una cosa o en qué momento otra, vamos, que se le iba el tono, pero no desafinando en plan gallos, sino haciendo tonos que no correspondían. Después, no es que Rosa tenga un repertorio impresionante pero no sé, la selección de canciones no me convenció demasiado, demasiadas baladonas tipo Rosa (gracias a díos quitaron los absurdos y vergonzantes coros de "Rosaaaaa, era una rosaaaa"), lo que más me gustó fue un largo poupurrí que se cascó con las canciones más conocidas de Donna Summer.
Después ella en sí misma estuvo fría, sí, al margen de que no le entendieramos casi nada de lo que decía, no sé, se le notaba floja, soltando las transiciones entre canción y canción como perfectamente aprendidas. Vamos, que sí decía: "sois la esencia de mi vida...", claro, todos sabiamos cuál era la siguiente canción.
En resumen, que no sé si porque mis expectativas eran demasiado altas o porque ella falló, el caso es que el concierto de Rosa no me gustó.
Ah, y valía 20 putos euroooooosssss cuando la pinta del concierto era de concierto gratuito de plaza de ayuntamiento.
Besotes