Los 80...
Si, esto va a acabar pareciendo un blog de crítica televisiva, no pretendo que suceda pero como estamos en pleno comienzo de temporada de las televisiones pues la verdad es que se da l situación propicia para ello.Anoche estuve viendo la nueva serie de Telecino, Los 80. Bien, me gustó, aunque mi amiga Esti me advirtió que le habían comentado que el primer capítulo era bastante mejor que el resto. Pues bien, esta primera entrega basó su trama, de forma practicamente íntegra en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y presenta, de forma más leve, las relaciones emocionales, sentimentales que unen al resto de los personajes.
Será interesante ver cómo desarrollan las diferentes tramas y relaciones de los personajes enlos próximos episodios si no se basan tanto en noticias para cubrir la trama
El capítulo, dirigido por Fernando Colomo, me gustó, aunque sinceramnete, veo a Jose Coronado y no se, no me creo que sean los 80, y hubo un aspecto que no me convenció, las referencias temporales estaban demasiado metidas con calzador, comentarios sobre las noticias del corazón de la época, anuncios antiguos, estaban como demasiado colocados, demasiado: fíjate como nos lo hemos currado con estas referencias temporales.
No se si los próximos capítulos se basarán en nuevos hechos noticiosos de los 80 (en España, al margen del Golpe de Estado no recuerdo demasiados hechos más en los 80. Ahora me tacharán de inculto). Pero como vayan al ritmo cronológico del primer capítulo nos pueden dar las uvas y "Cuéntame" acabará alcanzándolo, jeje.
Y no sé, hecho en falta más elementos poppys en la serie, sinceramente, algún papel pintado chillón o cosas así.
Por cierto, siempre es de agradecer la presencia de Felix Gómez (maravilla de chico) en la serie, que junto a la otra chica protagonista, en las escenas de la discoteca, me hicieron rememorar las locas tramas de Al salir de clase. Aquello parecía el CBC, :).
Besotes mil
Este miércoles, segundo día de asueto semanal, me he dedicado a ir ordenando las fotos del verano, que pasé en el precioso pueblo soriano de mi madre, con distintas escapadas a Navarra y Segovia.
Hoy estoy de libranza, vamos, que esta semana trabajo el fin de semana y dos días mas, ayer y el viernes, por lo tanto tengo libres hoy, mañana y el jueves. Y no sé, me siento raro, siento como si todo el mundo girara en una tradicional monotonía diaria a mi alrededor y yo estuviera parado, detenido, como cuando en el colegio estabas enfermo.
Anoche empezó la sexta edición de Gran Hermano, un programa que ya telecinco tiene como de guardia y que se lo saca de la manga cada vez que quiere asegurarse audiencias, si bien no tan extremas como las del uno, sí por lo menos audiencias algo fieles.
Aquí estoy, en mi mañana de domingo poniendo orden en mi cuarto. Quizá debería por empezar poniendo orden en mi mismo pero es más fácil empezar por fuera, por lo que se puede tocar, mover y colocar a placer. Y es que lo de el orden tiene un componente diabólico.
La foto es mala pero es que no doy con el punto de vista, jeje. :)
Mi día no ha podido comenzar de una forma más ácida. En un estado de un 75% de consciencia, tras levantarme, ducharme, vestirme... he procedido a ponerme las lentillas. Al introducir la primera en el ojo, zassssssssssssssssssssssssssssssssssss, relampagazo de dolor, sí, por supuesto, me había olvidado de pasarlas del líquido de limpieza (agua oxigenada con nombre bonito) al líquido de aclarado (agua destilada con nombre bonito). El ojo se me ha puesto instantaneamente rojo pero ya se va aclarando. Me compraría el colirio ese Vispring que anuncian por la tele pero no quiero que se me quede el ojo tan blanco como el de un alienígena.
Este martes, con la intención de darle un nuevo aire a mi look, por lo menos a mi look exterior, me he ido a la peluquería. En los últimos tiempos la verdad es que no ha sido una experiencia habitual en mi ya que optaba por coger la maquinilla y alaaaa, al uno, al dos... cosas así.
Si algún día llego a ser presentador de un informativo matinal quizá sea el momento en el que todo mi sex appeal (oculto, muy oculto) salga a la luz. Y lo digo porque, no sé, algunos de los presentadores matinales de los informativos de TVE tienen algo especial, vamos, que están bastante buenos, para hablar llanamente.
Alguna vez lo he dicho, sí, se que puede sonar un poco exagerado pero a veces me da bastante pereza irme de vacaciones sólo por no tener que asumir la vuelta a la rutina diaria. Ayer volví a Madrid de mis vacaciones. Tras una cena super agradable con mis amigos me fui a dormir, a eso de las 12 y media y de nuevo el síndrome de la vuelta de vacaciones que se resume en: no poder dormir, dios mío, era imposible, ha sido horrible, dando interminables vueltas en la cama hasta las 5 de la mañana, y claro, a las 6 arriba así que aquí estoy, con la legaña puesta y con otro de los sindromes de la vuelta, los minutos pasan super lentos, cada hora se hace eterna.
De nuevo las maletas, sí, de nuevo vuelven a ser protagonistas de mi vida pero, a diferencia de hace tres semanas, esta vez las maletas son de vuelta, volver a hacerlas para volver a la rutina, a mi vida cotidiana. Y ahora viene cuando hay que intentar meter en ellas todo lo que traje más lo nuevo que haya podido comprarme. Multimediamente mis adquisiciones han sido pocas, sólo un DVD, una recopilación de antiguos cortos animados de Disney.
Hace ya años que dejé de estudiar y, desde que estoy inmerso en el mundo laboral, el concepto del tiempo se ha trastocado ligeramente. Los años pasan a una velocidad pasmosa, las vacaciones de verano pasan a ser un mes y las Navidades, antes eternas, se convierten, con suerte, en dos puentes seguidos. Por lo tanto intento mentalmente establecerme una serie de puntos temporales en los que marcar el paso del tiempo, uno de esos puntos es septiembre.
Ya he vuelto, mis vacaciones de cada verano en el pueblo han terminado. Aún me quedan unos días de asueto, aún no sé si pasarlos todos en Logroño o pasar el próximo finde en la capital. Y vuelvo poco a poco, primero en el pueblo (con catarsis incluida con el témpano de mi hermano, que ya desarrollaré en su día), ahora en Logroño y después en Madrid. ¿Me acerco a la civilización o me alejo de ella? no lo sé.
Por fin, me marcho de vacaciones. Concluye una "temporada" más de mi vida y la verdad, no sé si hacer balance porque no han cambiado demasiadas cosas en mi existencia. Sí, tendré que hacer más esfuerzos en mi nueva temporada para que todo aquello que no me convence de mi mismo cambie a mejor.
Esta mañana he estado recordando con un compañero y amigo del trabajo los playmobil (antes los míticos Famobil). Resulta que ayer le dimos su regalo de cumpleaños y era un Belén de Playmobil, super gracioso. Y no sé, la verdad, me dan ganas de iniciar un viaje regresivo a la infancia comprándome alguno de estos simpáticos muñequitos. Ay, si volviera a nacer... seguro que hacía lo mismo que he hecho.
Me permito proponeos un concierto al que yo no podré asistir por encontrarme de viaje. El concierto de
Necesito un manual para aprender a vivir, siento que lo necesito y hay días en los que lo tengo muy claro. ¿Dónde se consiguen? ¿cómo se redactan? necesito un manual.