De petos y madres...
Ayer, haciendo honor a mi afán consumista y mi amor por las rebajas acudí al último Pull&Bear madrileño que me quedaba por inspeccionar para buscar un peto vaquero del que me había enamorado (estoy en un momento de mi vida en el que solo me enamoro de cosas, jeje). No quedaban, por supuesto, así que opté por anotar el código y llamar a mi madre para que me lo comprara en Logroño. Una prenda tan "atrevida" como un peto es de dificil venta en una ciudad como logroño (bueno, como si en Madrid la gente no mirara maleducadamente todo aquello que le parece "exotico", pero eso es tema para otro día") pues por supuesto quedaban petos para dar y tomar y para todos los gustos.Mi madre me lo compró pero por teléfono noté su disgusto por imaginarse a su hijo vestido con una prenda así. "Tienes 28 años" es la frase que más repetía. Pero no sé que opinaréis vosotros/as pero creo que el verdadero mensaje de mi madre es "eres un hombre hijo, a pesar de lo que pueda oir por ahí y los rumores que me puedan llegar".
He vivido unos años en los que había un equilibrio perfecto en mi doble vida madrileña y logroñesa pero de un tiempo a esta parte noto a mi madre, no sé, tirante en ciertos aspectos, reprochándome mi forma de vestir o mis formas de expresarme y me agobiooooo, muchisimo.
Y lo del peto, pues no sé, es un ejemplo chorra, lo sé, pero un ejemplo más de que esta tensa situación me crispa los nervios
Yo aquí a lo mío, sigo con las rebajas y es que estoy particularmente satisfecho porque le he ganado el pulso a Zara (esa es, evidentemente, la impresión del consumista, porque evidentemente el pulso lo ha ganado Zara que ha conseguido una venta más). Resulta que le había echado el ojo a unos pantalones que me gustaban mucho, con ligera apariencia de pantalones de mecánico, de color verde o azul turquesa con unos petachos de tela de chandal de típico y ochentero color gris.
Necesito consejos, me apetece cambiarme el look pero no sé muy bien qué hacer. El otro día me compré una porquería en bote de color rojo para crear reflejos en el pelo pero claro, uno tiene la cabellera negra como el carbón y sólo se me tiñó el cuero cabelludo, ah, y la lentilla. Mientras me aclaraba me entró agua en el ojo y al día siguiente comprobé que se había teñido de rosa ligeramente, dios mío, así veré el mundo de color de rosa siempre, jeje.
Aquí está de nuevo Don Quisquilloso, pero sí, he de confesar que me ha hecho mucha gracia el anuncio este de Nivea For Men en el que una voz con ligero tono vacilón y coleguita dice eso de: A verrrr, tu eres un chico, y te gusta una chica, pero tienes la piel grasa y eso a ella no le va a gustar.
Me apetece hablar de los bollos de mi vida, sí, los pastelitos que marcaron mi infancia y que la verdad, a día de hoy me siguen apasionando. Es bollería industrial, soy consciente de ello, pero, diablos, que bien les salen.
La verdad, me quedé alucinado. La noche del martes Antena 3 estrenaba un programa, por llamarlo de alguna manera, llamado la hora de la verdad. Resulta que el programa en cuestión presenta casos en los que hay alguna parte sin aclarar: una paternidad no reconocida, supuestas infidelidades o... como en el segundo caso que presentaron en la noche del martes, un joven que acudía al programa para dejar claro ante su entorno que él es heterosexual.
Estos días estoy en Logroño y entre otras labores, me estoy dedicando a descargar cosas de Internet, sí, ya sé que no es una labor muy lícita pero qué se le va a hacer. Suelo utilizar programas como Emule u Overnet, en el caso de este último había puesto a descargar un archivo hiper apetecible llamado Franco Battiato Complete discographie, de unos 900 megas, vamos, una burrada de archivo. Sí, me gusta Franco Battiato, me parece que hace una música cargada de magia con unas letras un tanto rebuscadas y cargadas de filosofía pero que, no sé, me relajan ( no perderse la canción El Cuidado, del Battiato, un auténtico orgasmo en poco más de 3 minutos). Sí, lo que he dicho, ya sé que debería comprarme los cd's originales pero entre que son muy caros y que en España es muy dificiles de encontrar pues opto por el amigo internet. En la FNAC se puede encontrar alguno pero claro, tienen colocada la mágica pegatina de "Importación" que permite a los pedantes dependientes del chaleco verde colocar los precios de un CD simple por encima de los 20 euros. Qué gracia, importación, como si el disco viniera de la Patagonia o de la Antártida o como si el resto de los discos se fabricaran en Talavera de la Reina ( por decir un lugar patrio )
¿Lo habéis notado? los abrazos son algo maravilloso, es como un intercambio de energía enorme entre dos personas. No sé porque estoy habladno de esto, no es que nadie me haya dado esta noche un super abrazo pero me estoy acordando de lo que me gusta dar y repartir y recibir cariño y amorcete y esas cosas y me ha hecho recordar la increíble sensación de dar y recibir un abrazote, eso sí, hay que apretar un poquito, si no no vale, jeje.
Esta mañana he estado de rebajas, sí, ese curioso proceso por el cual todas las tiendas se ponen de acuerdo y dicen: ala, ahora lo mismo de ayer (a veces) es más barato que ayer, ¿por qué? porque nos da la gana. Fundamentalmente mis rebajas se resumen en visitar H&M y las tiendas del grupo Inditex, vamos, Zara, Pull & Bear y esas cosas. Pero para esto último, para las tiendas del grupo Inditex hay que tener un poco de paciencia, esperar ya que parece que cada temporada el señor Amancio se quiere librar absolutamente de todo y acaban poniendo muchas prendas a mil pesetas o menos.
Me siento orgulloso de ser como soy: de ser alegre, divertido, simpático, a veces timido, a veces extrovertido, de ser amable, de ser gay...
La verdad, creo recordar que hace tiempo no me pasaba, me limitaba a vivir la vida y ya está, tal y como iba viniendo. Pero de un tiempo a esta parte no sé, me da la sensación de ser, a mis 28 años, más consciente del paso del tiempo que antes. Yo recuerdo que en mi época de estudiante, es decir, hace 6 años, el tiempo estaba marcado por el curso académico, el año comenzaba en septiembre y terminaba en junio, el verano era un tiempo de desconexión temporal y a veces también espacial.
Yo interpreto el cine como un lugar mágico, un lugar donde pasar un buen rato, reir, llorar o pensar o las tres cosas a la vez, pero un lugar cargado de magia, casi casi como un templo del séptimo arte, pero hay una serie de personas encargadas de que tal placer pueda convertirse en una tortura. Hay varios de esos elementos que voy a intentar semi desarrollar (semi porque es la una de la mañana y no tengo las ideas muy claras), siempre teniendo en cuenta que todos podemos ser en algún momento elementos potenciales de molestia en una sala:
Sin comentarios...
Desde que estuve en Ibiza me siento un hombre nuevo, y no porque la belleza de la isla me conquistara, que lo hizo, sino porque tomé el sol, me puse crema, no muy bien puesta por lo que parece y llevo estos últimos días cambiando de piel. Vamos, que me quemé, me puse colorado como un cangrejo y me estoy pelando. Dios mío, y se me están pelando partes de mi cuerpo que eran inéditas en estos sucesos, y no penseis mal, los pies y las manos están cambiando de piel, cual calcetines y guantes naturales. Nunca me había pasado. Y esta transformación hace que me convierta en un hombre nuevo, jeje. Ah, la protección era del 12 y me di aftersun que compré en una ferretería (se admiten bromas) pero nada, ha sido un moreno en plan tatoo falso, que me está durando menos que yo que se que, vamos, que ahora soy de nata y chocolate, a trozos, como los helados de litro.
Si el otro día estaba melancólico con el tema del amor hoy estoy de nuevo estandar, y es lo que dije en el primer mensaje de mi blog, esto es como un carruel emocional, hoy feliz, mañana menos, al otro eufórico de nuevo... supongo que así es la vida. Seguiré esperando al príncipe azul de azules ojos y leotardos ajustados, jeje, supongo que los leotardos en el mundo de los castillos no sería considerado chandalismo medieval.
Esta noche volvía en el metro a casa tras cenar en casa de mis amigos una pizza mientras veíamos la televisión. En los andenes me he cruzado con un chico aproximadamente de mi edad que llevaba una de las camisetas que me he comprado para este verano, eso sí, de una talla muchísimo menor que la mía. He mirado mi barriga y he pensado: dios mío. Pero claro, si tras la cena nos esperaba un pastel ladrillo de chocolate quien se resiste y quien es el valiente que elige entre una talla menos o un poco más... de tarta. Yo esta noche definitivamente he optado por la segunda opción, un poco más. Definitivamente nunca optaré a las cómicas tallas XS (extraaasmmooooolllll) de H&M, unas camisetas que podrían servir de funda para un bolígrafo pero quién puede renunciar al postre, ay... Por cierto, estabamos viendo "Aquí no hay quien viva", una serie que refleja la homosexualidad, desde mi punto de vista, de un modo mucho más respetuoso que otras producciones casposas y homófobas como Los Serrano (pero este es tema para otro día).
Aquí estoy, en el curro, rodeado de mis compañeros, todos viendo el partido de España frente a Grecia. ¿Debería ser más patriótico y verlo? la verdad, no me apetece, y eso que da la sensación de que los testículos crecen en proporción directa a la cantidad de minutos de fútbol visionados pero no sé, no estoy por la labor. He intentado hacer comentarios del tipo: "ahí va, ahí va, ahí vaaaaa" y cosas por el estilo pero nada, no cuela, jeje, queda demasiado falso, incluso podría probar a rascar mis partes ostentosamente pero seguro que me hago daño. Ay, dios mío, que lástima.