Esta mañana venía en el autobús al trabajo. Llevaba mi discman para escuchar el nuevo disco de
Aleks Syntek, un artista al que he descubierto gracias a su primer single, que canta a dúo con Ana Torroja. Me ha pasado lo de siempre, se ha subido detrás de mí uno de esos compañeros de trabajo que no son ni siquiera medio conocidos, sólo algo conocidos y con los que te ves obligado a mantener conversación cuando, sinceramente, no te apetece demasiado. Él, ni corto ni perezoso, tras una leve conversación, ha sacado su libro y su diccionario de alemán y se ha puesto a estudiar (para facilitar la relación con la familia de su novia alemana, según me ha contado), yo por mi parte me he visto incapaz de sacar mi discman y empotrarme los auriculares, no sé, me ha dado la sensación de que anular uno de mis sentidos en la cutre relación con el compañero de curro hubiera quedado bastante mal. Qué tontería.
Besotes para el universo