¿Por qué, chiquiprecios, por quéeeee?
Lo tengo lo tengo
Tengo el tema, he necesitado unas horas pero el tema ha venido a mí. Y es que resulta que ayer me bajé dos paradas antes de mi parada laboral para andar un ratillo y ya que iba con tiempo pues me metí a comprar en un supermercado. Pero no un supermercado cualquiera, sino un Plus Supermercados.
A ver, sé que la publicidad es mentira y soy consciente, dentro de mi inteligencia, de que los chiqui precios no existen. Aunque son una auténtica monada, insisto, lo ideal sería entrar en el supermercado y encontrarte con los pequeños chiqui precios corriendo por los pasillos del súper, riendo y gritando: "la revolución de los chiquiprecios, bienvenido bienvenidooooo".
O por lo menos, si no me reciben los pequeños numeritos gritando y saltando de alegría, sí encontrarme con unos simpáticos dependientes y dependientas, señores gordos con bigote y cara bonachona en la carnicería o simpáticas cajeras con sonrisa de oreja a oreja en las cajas registradoras.
Pero lo que digo, amigos, nada más lejos de la realidad. Tu entras al Plus supermercados, por lo menos al susodicho en el que entré yo, vamos, el de San Sebastián de los Reyes y te encuentras un sitio destartalado, lleno de productos pero destartalado, vamos, en resumen, como un Día % pero llamándose Plus.
Yo entré, cogí una tableta de chocolate y una de turrón y me dirigí a la caja. Detrás se puso un señor, puso sus cosas, las separó con la regleta reglamentaria y en un segundo varios clientes más se pusieron detrás del señor. Llegó mi turno y ahí estaba la cajera. Con todos mis respetos pero yo creo que Proyecto Hombre tiene un convenio con Plus Supermercados para contratos laborales. La cajera estaba como ida, hacía leves bandazos con el cuerpo y daba la sensación de que de un momento a otro se iba a levantar y te iba a coger del cuello.
Pago mis cosas, incluida la bolsa, sí, aquí también se paga bolsa, y la señora que iba detrás dice: estas cosas no son mías. Efectivamente, el señor de detrás había desaparecido y se le veía deambulando por los pasillos. De mi voz salió la frase: "sí, son de un señor que está deambulando por el pasillo". Con cara de estar pensando qué significa deambular dejé a los clientes en un supermercado que de plus solo tiene los chocolates extraños tipo Lidl que decoran sus estanterías.
Los chiquiprecios, si no fueran tan monos, deberían llamarse Friki precios.
Ahora sí, Besotes mil