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Con ustedes... ¡Sin Chan!

Con ustedes... ¡Sin Chan!

Si en su día fueron los pitufos makineros los que revolucionaron el panorama musical español (¿cuántas veces se ha usado esta frase?) ahora le tocaba el turno al personaje éste deforme y, para mí, algo repelente llamadao Sin Chan. Resulta que va y sacan un disco con versiones de canciones de moda pero cantadas por el enano este, o lo que es lo mismo, por la actriz/actor, aunque creo que es lo primero, que dobla al muñequito oriental.

¿Qué pensará una artista de esas de noquieroserfamosaaunquenosiendofamosanomecomounarosca como Bebe cuando sepa que su tema Malo va  ser versionado por este pequeñajo? O los somosupergayfriendlyaunquenosotrosdegaysnada OBK cuando descubran que Lucifer ya no suena con sus voces?. Pude ser un auténtico drama para estos artistas, quienes no creo que tengan los derechos sobre sus composiciones porque si no muy suculento tendría que ser el trato económico para que accedieran a esto.

Todo será cuestión de comprobar si las versiones son con la letra íntegra como en la versión original o se hace algún cambio, como los Pitufos Makineros que por lo menos se “curraron” unos cambios con su famoso verbo pitufar.

Ya veremos como reacciona la señora Afyve, aunque con lo impredecible que es nos esperamos cualquier cosa o sorpresa en las listas, y ahí están antecedentes como la batuka o eurojunior para comprobarlo.

Besotes mil, todos pa vosostros y ninguno para el pequeño Chan

Portadas que molan: Alanis

Portadas que molan: Alanis

A mi una de las cosas que más me gustan es el diseño en general, aunque el diseño de carátulas de discos es uno de los que más me gustan. Me encanta descubrir nuevas carátulas de los artistas que me gustan y disfrutar con las fotografías, las tipografías, la colocación de los elementos que conforman la imagen principal... en este caso destaco la carátula del recopilatorio de Alanis que esta semana ha salido a la venta, una carátula preciosa con una combinación de colores que me encanta.

Pues eso, que mola

Llamadas a medianoche

Llamadas a medianoche

Hay pocas cosas que me asusten más que las llamadas a medianoche. No sé, supongo que serán traumillas del pasado pero es una cosa que me acojona enormemente. Cuando estoy durmiendo presupongo que todo el mundo también lo está y que las personas que me podrían llamar solo lo harían si pasa algo grave.

Anoche mi compañero de piso y yo estuvimos enredando con el teléfono porque lo cambiamos. Pasamos de un Solac cutre mío del año catapum a un Domo Mensajes de Telefónica, sin manos libres pero con mucho glamour que tenía en propiedad mi argentino compi. La cosa, que estuvimos un rato con el teléfono mirando el contestador y esas cosas. Pero parece que el Domo tiene vida propia porque a las once de la noche, cinco minutos después de irme a la cama, el teléfono comenzó a sonar, me levanté pero llegué tarde y ya habían colgado. Como no tenemos el servicio de identificación de llamadas (ya lo he contratado, supuestamente gratuito como el contestador, según reza telefónicaonline.com) pues no pude enterarme de quién había llamado.Bueno, pues eso.

Me fui a la cama a las once en plan convento y a eso de las dos y media, en pleno estado de sueño, no sé si profundo, mis oídos sintieron el tremebundo timbre del Domo. Una llamada a medianoche, qué miedaco, vamos, ni el coco, ni los monstruos más terribles, nada como que el teléfono suene de madrugada para cagarse de miedo. Me levanté, salí al pasillo y, de nuevo, llegué tarde, no llegué a tiempo de coger el teléfono para ver quién co... llamaba.

Ahora ya tengo el servicio de identificación de llamadas así que espero descubrir quien llama si es que vuelven a llamar. Tengo que comprobar que no es el contestador porque cuando tienes mensajes y no los escuchas hay una hora al día en que el contestador te llama solo y te dice: OSTIAS, QUE TIENES MENSAJES, COÑO!!!!, pero con un lenguaje más educado.

Besotes mil

P.D. no lo pensaba confesar pero lo haré. Minutos después de la llamada y ante mi imposibilidad para dormir me levanté y dejé el auricular descolgado.

Zarzuela a las seis y media

Zarzuela a las seis y media

Esta mañana me he levantado a las seis menos cuarto, me he duchado, me he vestido y he salido hacia el metro, a las seis en punto para coger, supongo, uno de los primeros trenes de la mañana, una hora a la que es frecuente el paso de convoyes que no paran, de esos que van como buscando la estación desde la que comenzar la jornada de trabajo. A las seis y cuarto estaba ya en mi conocido andén nueve de Plaza de Castilla esperando al autobús de “y media”.

Ha llegado, lleno de gente, ha “descargado” su humana mercancía y se ha dispuesto a avanzar hasta donde la cola comenzaba. El conductor ha pedido ayuda a un compañero porque se ha visto con problemas para hacer andar el vehículo, no sé qué sucedía pero cualquiera con dos ojos de frente y menos de cincuenta dioptrías podía deducir fácilmente que algo pasaba en el vehículo. El caso es que el autobús ha salido finalmente puntual a las seis y media.

Tras seis años cogiendo diariamente los autobuses de Inter-Bus para ir al trabajo el hecho de que uno de estos grandes bichos verdes salga puntual ya es algo digno de valorar así que me di por satisfecho. Sin embargo, un grupo de gárrulos y gárrulas (que conste que el acento se lo pone el word porque a mi pronunciar esa palabra así me parece un snobismo, uy, si yo soy un snob, ¿no?, jeje), de paletos y paletas, de estúpidos y estúpidas estaban dispuestos a montar un espectáculo de zarzuela durante todo el viaje.

Gente de esta mayor, de cincuenta años para arriba, de esta gente que cuando pueden coger un poco de protagonismo aprovechan el momento como nadie sabe. Gritando al conductor, comentando entre ellos a voz en grito sus anécdotas... recordando como “una vez” el conductor se bajó a comprar el cupón pro ciegos. Quien sabe, quizá esa anécdota se produjo cuando los cupones se esculpían en piedra pero el cascarrabias que lo recordaba tendría igualmente grabada en piedra la anécdota para recordarla en cuanto tuviera la más mínima oportunidad.

Y hoy parece que lo era, toda la parte delantera del autobús gritando e, incluso, recriminando que el conductor hablara cuando está prohibido (lo que, en teoría, está prohibido es “hablar al conductor”). Una mujer gritó: “nos lleváis como borregos”. Y un pequeñito obrero de gafas que iba sentado a mi lado musitó entre dientes: “es que es lo que parecéis”. Efectivamente, muchos nos hemos sentido esta mañana ofendidos, agredidos en nuestra salud psicológica con este espectáculo bochornoso de paletismo, cutrez, mala educación, griterío y barbarismo. Uno de los hombres gritones ha llegado a decir: “hombre, por lo menos poner un ojo morado libera adrenalina”.

Todavía estoy sorprendido de que haya conseguido pronunciar esa palabra.

Besotes mil, a ver si me relajo con el trabajo (nunca pensé que diría esto).

Rebuscada Navidad

Rebuscada Navidad

Ya me han dado las vacaciones de Navidad. Si no lo he entendido mal, tengo libre el finde de nochebuena, pelao y después desde el 29 hasta el día 6 de enero ambos inclusive. Y sí,digo hasta el 6 de enero porque me quieren endiñar trabajar el finde del 7 y el 8, son así de mafiosos mis jefes. Podré representar el anuncio de El Almendro volviendo a casa por Navidad y pirándome posteriormente para trabajar tres diítas tontos que serán el 26, 27 y 28 y vuelta al bus. Sí, lo sé, me quejo de vicio porque por lo menos tengo vacaciones pero claro, yo había pedido del 26 al 30 y nada, que no ha podido ser, eso sí, esos ideales días se los ha cogido el jefe.

Pues eso, que se acercan otras Navidades más que se presentan sin cesta de Navidad pero con ilusión y, sinceramente, con ganas de que pase el 2005, aunque, no sé, los años terminados en 6 no me inspiran... nada, ni cosas malas ni cosas buenas, no sé, son como de transición, los 6, los 7... y eso que el 2006 a mi me traerá los 30 años a mi edad.

Las Navidades me gustan, y, a pesar de lo que digan, me gusta eso de que empiecen a mediados de noviembre. Aunque todo tenga un transfondo comercial, no veo nada malo en que en una determinada época del año todos se pongan a decorar la ciudad y se adorne con luces de colores. Me gusta, es bonito. Y luego salen (creo que este discurso ya lo he hecho alguna vez) los que dicen que nadie se acuerda de los demás en Navidades, pero estos, a su vez, parece que también sólo se acuerdan de los demás en Navidades porque no salen en otras fechas a decir lo mismo.

Pues eso, que ya tengo descansito navideño. A ver si hago el cuadrante para que Mónica, la simpática morenita chica de la autoescuela se aclare y me ponga mis clases.

Besotes mil

P.D. Ah, y esto lo digo por si lo lee algún responsable de Blogia. Esta paginita va como el auténtico culo, señores, ¿funciona dos horas al día o algo así?

Pues sí, pues sí...

Pues sí, pues sí...

Se me acaba el día y hoy no pensaba escribir nada, no sé, y aquí estoy, expresando simplemente que no me apetecía escribir nada. Esta mañana he tenido mi segunda lección de conducir y el profesor me ha metido de lleno... en la M-30, bueno, de lleno lo digo para quedar más sensacionalista porque habrá sido un kilómetro escaso lo que he recorrido en dicha vía madrileña.

Un par de hijos de puta, en concreto un hijo de puta y una hija de puta, me han pitado desde sus respectivos coches. No porque fuera a provocar un accidente y pretendieran avisarme sino porque me costaba salir de algún semáforo y cosas así. Hay que ser hijo de puta para pitar a un coche de autoescuela en el que iban un profesor y un "menosatemorizadodeloquepensaba" conductor novel, bueno, todavía ni novel, aprendiz puro y duro.

Bueno sí, conductor no vel polque vel como que no veo demasiado al volante y el coche tiende a irseme hacia la derecha. Y aquí estoy, concentrándome para no sentir los dolores de mi pierna que continuan agotando mi mente con el eterno pensamiento en los susodichos. Me queda una horita de trabajo aquí en el plató. En el fondo he conseguido mi sueño, jeje, estar todo el día en un plató, bajo la luz de los focos, claro que ni ellos apuntan a mi ni las cámaras enfocan sus lentes en mi rostro, salgo, sí, pero borroso, :).

Poco más, que mi carrusel sigue girando, tiene algunas piedrecitas que le hacen temblar en algunos giros aunque parece que poco a poco se van limando con los giros, ya se sabe, el tiempo...

Besotes mil

Ve soltando... ve soltando

Ve soltando... ve soltando

Sí, hoy era el día D, el día de coger el volante y empezar con las clases prácticas de la autoescuela, y así ha sido. Mi profesor, Nacho (otro nacho más para la colección) es muy simpático y agradable (Dios mío, esto parece una redacción infantil) y ya le he advertido de que tendrá que tener mucha paciencia conmigo, hombre, no demasiada que cuando se me acaben las 17 contratadas con la matrícula tendré que apoquinar 23 euros por cada clasecita de 45 minutos, un poco timo, sí, pero así es esto de la conducción.

Y qué queréis que os diga, así, a priori parece fácil, no sé, he coordinado mejor de lo que pensaba las manos y los pies así que espero ir cogiendo confianza y no pegármela con ningún coche. Hoy he estado a punto, al girar en una callejuela estrecha me ha fallado el ángulo de giro, lo he hecho demasiado abierto y casi le doy al coche que estaba aparcado en la acera. Pero ahí estaban los brazos con vida propia del profesor para abalanzarse sobre el volante y corregir la dirección del Golf, sí, me toca conducir todo un señor Golf a mi servicio. Sí he tenido la sensación esa que dicen muchos conductores de que parece que el coche te domina a ti en vez de al revés.

Además, todo ese invento del embrague y las marchas me parece muy arcaico, si por mi fuera todos los coches serían automáticos, vamos, como un Scalextric, y no el rollo ese de, venga, a presionar el embrague para cambiar de marchas, a soltarlo para que el coche ande solo, a acelerar para que vaya más deprisa de lo que la marcha por sí sola le da de velocidad. Luego el freno, que a poco que presionas frena casi casi en seco.Vamos, que estoy muy contento porque me he puesto menos nervioso de lo que pensaba. ¿Algún consejo o recomendación?Gracias.

P.D. Mañana más coches y más marchas

 

 

Chicos para el finde: Pablo Rivero

Chicos para el finde: Pablo Rivero

¿Alguien le conoce? ¿alguien me lo presenta? no sé si había salido ya antes en mi blog, me da pereza buscarlo, pero todas las veces son pocas.

Ayer fui bueno

Ayer fui bueno

Sí­, si ayer era cascarrabias hoy (ayer en realidad, pero blogia no me dejó colgar el artículo) me tocaba el turno de hacer la buena acción del dí­a en el Metro de Madrid. Un chico entraba en mi vagón donde yo viajaba empotrado en la lí­nea uno desde Sol hasta Plaza de Castilla. Iba vestido, el chico, yo no demasiado, en plan grunje, con un cinturón tipo cinturón de avión, pantalones grandotes y melenilla desordenada, claros ojos azules... ay, no sigo, jeje.

El caso es que el chico portaba una carpeta grande, de las de dibujante, que depositó apoyada en la puerta que no se abre del vagón (vamos, en el tren suele haber un lado que es el que se abre y el otro que no porque si se abre te caes a la vía, pues en ese lado) y viajó durante varias estaciones enfrascado en su música y apoyado en la portezuela susodicha.

Al llegar a su estación se dirigió directo a la puerta y a punto de dar un paso ya al andén, convenientemente largo para “no introducir el pie entre coche y anden” mi brazo tocó el suyo, su brazo. Y le dije: hey (sí­, me salió algo parecido a un hey), que te dejas la carpeta!. Y el chico pronunció un gracias a la par que todo su cuerpo se doblaba hacia mí... no, hacia la puerta y recogía su carpeta del suelo.

¿Qué hubiera pasado si yo no le hubiera advertido? Nadie más en el vagón pareció haberse dado cuenta. La carpeta hubiera seguido viajando ahí­ sin que nadie la recogiera: “eh, que estoy aquí­ abandonada” (para pronunciar esto con voz de carpeta cogeos las comisuras de los labios, estirarlas hacia los lados y habláis). A lo mejor era una carpeta bomba con material extra plano y le jodí­ el atentado al chico pero no, no tenía pinta de eso.

Quizá era el ladrón de El grito, de Munch y lo llevaba en la carpeta... no creo, sencillamente llevarí­a unos dibujos suyos o de algún amigo/a y los hubiera perdido de no haber hecho yo mi buena acción del día.

Mira que le saco jugo a una tontería, eh, joder...

Besotes mil

La amante de Diógenes

La amante de Diógenes

Antes de nada, lo reconozco, esta ciudad me ha vuelto un tanto cascarrabias pero hay cosas con las que no puedo. Vamos, la cosa es que me disponía a salir por las portezuelas magnéticas de salida del metro, osea, como lo de los tornos pero lo de salir. Y una casi anciana iba delante a paso burra. Y preciso, no a paso burra porque no pudiera ir más deprisa sino porque le daba la gana, que lo se yo, o así lo creo. 

Y sí, tamborileé en la chapa. Esta frase que suena a título de película de culto significa literalmente lo que pone, que mis deditos hicieron un pequeño tamborileo en la chapa de las portezuelas de salida. Y la señora, ni corta ni perezosa se para en medio de la portezuela con lo que casi me la como (eso hubiera querido ella). Y dice: sin prisa, sin prisa... 

Y yo pregunto: ¿qué cuenta más?¿qué es lo válido? Su no prisa en su viaje a no se sabe donde o mi sí prisa porque perdía el autobús. Para mi mi sí prisa así que balbucee algún tipo de despotrique y ella insistía en su afán pedagógico: sin prisas, sin prisas... a lo que yo respondí: sí, sí... Y ella repetía: sí, sí,...

Lo sé, quizá no me haya planteado que la señora no estaba precisamente en sus cabales, creo que así era, pero en ese momento me puse un poco de mala hostia. Y no era la típica abuelita bolita, abuelita abrazable tierna y sonriente, no, más bien era la típica señora gruñona amante de Diógenes. Y yo... oh,... dios mio.... IGUALMENTE GRUÑÓN!!!!!!!, y mi habitación, con basura que se acumula por momentos!!!!! Me espera lo mismo????? Espero que no.

Qué terror. Pero... qué coño, que yo tenía prisa... ¿o no? 

Besotes mil

Próximamente en Mi Carrusel

Próximamente en Mi Carrusel

-Pisos caca en Madrid

-¿Me gusta Depeche Mode?

-Concierto OT, los triunfitos vuelven a la carretera

-Artistas de una sola canción

-... Ay, si es que hay tantas cosas de las que hablar

Négone (yo creía que era un anuncio de Megane)

Négone (yo creía que era un anuncio de Megane)

Al final, la chorrada esa de la cárcel que se anuncia en los cartelones del Metro es un juego llamado Négone, y yo que creía que ponía Megane. Dicen en los medios que es la primera vez que el jugador se puede convertir en el protagonista de la aventura, con su cuerpecito, vamos, moviéndose por los espacios diseñados al efecto e interactuando con las cositas que ve.

Si sus precios no están por las nubes puede llegar a ser divertido pero vamos, que esto no es nada nuevo que digamos. En Pamplona recuerdo la existencia del Q-zar, o algo así, se llamaba así o algo parecido. Consistía en un juego por el cual te ponías un chaleco y cogías una metralleta láser y entrabas en un laberinto de pasillos en el que competías con otros jugadores en dos equipos. Mucho disparito y recargas virtuales acudiendo a un punto concreto cuando se te acababan los disparos de tu arma. Todo muy oscuro, con mucho neón, un poco tipo trón.

Yo fui al principio de mi estancia en Pamplona, creo que con los compañeros de la Residencia y a mi es que esto de disparar no se me da bien (vamos, que no valdría para los “ajustes de cuentas”, tan habituales estos días en los madriles. Algún día hablaré de la expresión “ajuste de cuentas”, la policía tendrá un diccionario de casos y para todo lo sin explicación usarán la susodicha expresión).

Vamos, que habrá que ir a Négone a ver como pretenderán cobrar 20 euros como mínimo, seguro, para jugar al jueguecito en cuestión. Pero, hombre, tan novedoso, tan novedoso... pues no es. Ya me veo el local del negocio destartalado en un plazo de unos seis meses.

Besotes mil

Sueños

Sueños

¿He renunciado a mis sueños imposibles? sinceramente, no lo sé. Tengo 29 años y no sé si es tarde, no sé si es pronto.

¿Alguno se cumplirá?¿alguno se ha cumplido? no lo sé.

¿Todos eran sueños imposibles? a lo mejor no, quizá no, quizá eran pseudo sueños o sueños de esos que uno jamás desea ver cumplidos para que el terror no despierte.

¿Alguno se podrá convertir en realidad? espero que sí

¿Alguno no? sinceramente no sé que esperar, si que se cumpla o que no. Pero ¿de verdad es un sueño? no lo sé

P.D. Sinceramente, el no dormir y el comer poco me vuelve ñoño

Las recetas de la abuela: Hummus de garbanzos

Las recetas de la abuela: Hummus de garbanzos

Humus de garbanzos para cuatro personas:

Ingredientes:

-Garbanzos

-Agua

-Estantería

-Batidora

-Cuatro personas

Modo de elaboración:

Se depositan los garbanzos en un recipiente cualquiera lleno de agua. Se dejan en una estantería y allí se abandonan durante varios días. Cuando el olor se vuelva insoportable se sacan y se bate el garbanzo con el humus que se habrá formado sobre ellos. Se sirve en platos frío o caliente y, ¡oye!, que no sabe malo del todo.

Un finde maravilloso y simpa-tico

Un finde maravilloso y simpa-tico

Pues sí, este fin de semana ha sido maravilloso, no puedo decir otra cosa. El viernes viendo pisos, en uno de ellos me dediqué a buscar a David y Lisa, al juez Klaus o en su defecto al zorro Swift, pero no encontré a ninguno de ellos. Nunca había visto una puerta así, con diseño de grande pero la mitad de alta que una puerta normal para entrar en el baño, en el que no se podía estar de pie.

Por la noche tomando algo en una terraza, muy barata, por cierto. Después de correr un rato por la calle ¿arenal? acabamos en casa de Ace haciendo algo parecido a una fiesta de pijamas con pipas y coca cola, vamos, súper divertido. Y despertarse por la mañana con el sonido de la lluvia en el tejado ciertamente es una gozada, aunque eso sí, acojona un poco que haya un gato rondando el colchón diciendo “mamá”, pero bueno, cosas del mundo animal.

Y el sábado cena de cumpleaños en un vegetariano. Sí, un sitio de esos en los que todo es vegetal aunque este tenía pechugas de pollo como opción salvavidas para aquellos a los que la verdura no les llena especialmente. Yo me pedí un plato para compartir con pimientos rellenos (¿de qué? Qué mas da... ni idea), arroz integral y unas “hamburguesas” de soja que, ciertamente, sabían cojonudas. Y de postre qué mejor que un tiramisú, uno de esos inventos que te reconcilian con la vida.Domingo tranquilo, con un cine frustrado transformado en café vespertino.

Y ahora empieza una semana en la que, en teoría, empezaré con mis prácticas de conducir, así que que las calles se preparen que llego yo. Ya veremos, a ver, ya os contaré si la hiper saturada autoescuela Fórmula me encuentra hueco.

Besotes mil

 

Un regalo para el finde

Un regalo para el finde

Ay, qué mundo éste, lleno de jefes asquerosos que sólo amargan la vida a los demás y valen muy poco como persona y de dolores inexplicables que van y vienen, aquí os dejo una canción que tuve oportunidad de recordar anoche gracias al vídeo extra definición de ace. Besotes mil

ROZALLA - Everybody's free

Brother and sister together we'll make it through
Someday a spirit will lift you and take you there
I know you've been hurting but I'll be waiting to be there for you
And I'll be there just helping you out whenever I can 'cause...

Everybody's free - to feel good
Everybody's free - to feel good

We all are a family that should stand together as one
Helping each other instead of just wasting time
Now is the moment to reach out to someone
It's up to you
When everyone's sharing their hope, the love will break through cos

Sí, digam....PUM!!!

Sí, digam....PUM!!!

Pues sí, resulta que a un señor, guitarrista para colmo, le ha explotado el teléfono móvil cuando iba a consultar la agenda. A lo mejor es que la tenía repleta, jeje... El abogado del hombre dice que desde Vodafone no le han hecho ni puto caso. Vamos, que parece que se ha limitado a llamar al teléfono de información de la roja operadora y le han dicho que vaya a la tienda más cercana con la garantía.

Ala, como si todos los días explotaran teléfonos por ahí. “¿Me llamas?”, “Vale, si no me explota el teléfono te pego un toque”. Pues no, señores míos. Lo que también supongo es que los/as explotados teleoperadores de Vodafone (que comparten autobús, por cierto, con mi santa casa, autobús público, me refiero) no habrán sido preparados para llamadas con caso de móvil explotado.

Y el fabricante del móvil, pues no sé la respuesta que ha dado. Ahora el hombre tiene la mano que parece un ET multidedo. A lo mejor la batería estaba cargada hasta los topes o la cobertura era excesiva y el pequeño móvil no podía más con su vida y en plan lemming agachó la cabecita, se sacudió de lado a lado y ala, pummm, a mejor vida. Acabará depositado en una de esas cajas para reciclar móviles que hay en algunas tiendas, como si estuviéramos tirando teléfonos un día sí y otro también.

Quizá Vodafone saque un nuevo servicio de garantía anti explosiones, si pagas unos euros más tendrás la garantía de que el móvil no te va a petar. Qué miedaco, cualquier se atreve a llevar el móvil en el bolsillo del pantalón. Mis cojoncillos gritarían: fueraaaaa, fueraaaaa!!!!

Porque, ya se sabe: La vida es móvil, móvil es explosión.

P.D.:Con ustedesssss... Muñoncitos a la guitarra!

Volando, volandoooo...

Volando, volandoooo...

Como mola lo del avión. Molaría mucho más si el viajar en este medio de transporte no conllevara toda una ceremonia previa como la facturación y la hora de embarque. Me imagino a los autobuseros de la Continental Auto haciendo subirse a la gente al bus media hora antes de la salida del viaje.

Volé a Barcelona con Spanair, me salía el vuelo barato, creo que barato, porque, claro, esto del precio de los aviones es como la bolsa, unos días sube, otros baja,... no sé, es rarísimo, lo que sí es cierto es que en este medio de transporte si notas, por lo caro que es, que estás pagando los costes del mismo. Como los demás medios valen lo mismo siempre, creo.

Me hizo “gracia” una revista que tenían, se llamaba Spanorama o algo así, en plan juego de palabras facilón. En las últimas páginas daban una serie de consejos para afrontar el vuelo, sobre todo vuelos largos. El primer consejo era algo así:
-Procure pasar relajado su último día en casa
¡¡¡¿¿¿COMORLLL???!!! ¿su último día en casa? Pero qué clase de consejo tranquilizador es ese? ¿el último día en casa? ¿no volveré nunca?¿qué pasará?.

Y luego está lo del despegue. Un avión para volar sí, es como muy potentorro, lo hace muy bien pero lo que es para rodar por el asfalto mientras llega a la pista pues como que no, como que va torpón y a trompicones, bamboleándose, como si se mantuviera en un equilibrio perfecto con sus ruedecitas y sus pedazo alas, vamos, que parece que de un momento a otro se va a caer por un lado o por otro.

Y eso, a lo que iba, el despegue, joder, ese momento en el que se produce lo que los expertos en aviación llaman punto de no retorno (¿Es eso? No estoy seguro pero creo que sí), vamos, que el avión o despega o se la pega pero no puede hacer nada más en ese momento y en esta vida que despegar. Ya sabéis, una paradita, no sé si para cambiar motores o qué y de repente aquello coge una velocidad de la leche y se levanta, y nada más levantarse ya ves la cosas pequeñitas, como si en un momento cogiera una altura de agarrate y no te menees.

El vuelo, después, con normalidad. En mis cuatro vuelos literales de mi vida (Estambul, Barcelona, Ibiza, Barcelona) nunca se han registrado turbulencias importantes, sólo ligeritas, vamos, que no me asusto porque como no termino de ser consciente de que estoy en el aire y pienso que son “baches de la carretera”.

Y me estoy enrollando como las persianas, pero, a ver, ¿qué me decís del descenso? Yo, o soy muy sensible, o me da un vertiguillo cuando el avión se va pa abajo, a aterrizar, se entiende. El aterrizaje, ese momento en el que las ruedas del avión se pegan, yo creo que, literalmente, una ostia de impresión contra el suelo, vamos, que un reventón en estos casos transforma cualquier boeing en el pájaro loco picoteando contra el suelo.

Lo del cinturón, ¿Es para las turbulencias, no? Porque ya se puede estrellar el avión contra las torres gemelas que yo, como llevo el cinturón puesto... jijiji. Me encanta también lo de que está prohibido usar el chaleco salvavidas dentro del avión, joder, dejando muy claro que puede haber oportunidades de usarlo fuera. Como el dibujito ese del manual en el que hay dos o tres personas sentadas en el ala de un avión que flota en el mar mientras los otros se suben a las lanchas. Brrrrr, miedito...

Otro día hablo de los controles de seguridad, ala, porque con comprarte una colonia en el duty free tienes un puñal de cristal de puta madre.

Besotes mil

P.D. Qué cojones miedito, auténtico miedaco!!!

Me gustó

Me gustó

Ya estoy de nuevo por aquí, por los madriles. La gran masa de gente acumulada en el andén nueve de Plaza de Castilla me ha devuelto de golpe a la capital tras cuatro días fantásticos en Barcelona. Fui en avión, un medio de transporte que da para varios artículos del blog y del que hablaré próximamente, y estuve en casa de mi fugaz pero influyente ex compañero de piso Iván, vamos, que sólo estuvo unos pocos meses pero cundieron como si hubiera sido mucho más.

Y qué decir de Barcelona, que me ha parecido una ciudad preciosa, completa, ordenada, variada, educada, donde nadie me ha empujado en el metro y donde todas las personas a las que preguntaba algo o solicitaba una dirección tenían voz de locutor profesional. Que qué preguntaba?: lo típico, Sagrada Familia (fui andando desde el mágico parque Güell), casa Batlló, Pedrera, esas cosas... Eso sí, en ciertos momentos la ciudad parece bañada de un ligero alo de peripuestez, vamos, que en Madrid las cosas parecen más espontánea, más “salvaje” en el buen sentido de la palabra. Pero para vivir, no sé... la ciudad condal tienta bastante, la verdad.

Supermercados céntricos, vistosas, visibles y existentes bibliotecas diseñadas por excéntricos arquitectos (guiño privado), centros comerciales cada dos metros y un Vinçon muy grandote lleno de elegantes tentaciones y una maceta gigante y luminosa. Las Ramblas me gustan mucho para pasear, con esos mimos super currados y pintados que se tapan la cara si pretendes hacerles una fotografía sin haberles echado las monedillas-peaje (sí, lo sé, tengo mucho morro) y quioscos de prensa que serían la envidia de cualquier “piso de la ministra” de 30 metros cuadrados.

¿Todo me pareció fantástico? No, el metro era un tanto laberíntico, estrecho y algo agobiante, con un calor que no me ha hecho perder ni un solo kilo, lamentablemente, porque creo que lo necesito. Las voces del metro me encantaban, parecía que habían hecho un casting para seleccionar a quien tuviera más acento: “prupera parada ggdiaaggghhlonnaalllllhhhh”.

¿Me ha quedado todo esto muy esnob? No sé, a lo mejor tengo el esnobismo suficiente para irme a vivir a Barcelona, quién sabe.

Besotes mil
P.D.: ¿Y la torre Agbar? Ay, qué maravilla, ¿por qué no me haría arquitecto?

Ay, Barcelona...

Ay, Barcelona...

Qué bonita