Blogia

Girando

Un poco gore para ser viernes

Un poco gore para ser viernes

Quizá no sea un tema para un artículo divertido de los viernes pero bueno, yo lo escribo, luego ya las reacciones que pueda suscitar no son cosa mía porque yo me limito a expresar lo que necesito expresar. Me encanta esta gente que se lleva tareas propias del hogar a la calle y a sitios de transporte público.

Un día, en uno de los pasillos de la estación de Concha Espina un hombrecillo aliviaba contra la pared de azulejos su hinchazón de vejiga que debía de estar (sí, debía de, de posibilidad) como la piel del tambor, de tensa, se entiende. Bueno, vale, puedo llegar a entenderlo dentro de la palurdez del acto ya que parecía que el hombre se había ido de marcha con el dios Baco.

Y esta misma mañana viajaba con mi cara de viernes post-cena Aquí no... cuando a mis oídos viene un sonido típico: clic, clic... Sí, un tipejo se estaba cortando las uñas en uno de los asientos de enfrente del mío en el vagón. Ala, ahí estaba el hombre, puliendo sus mejillones manuales sin ningún tipo de vergüenza, y todo el mundo que se haya cortado las uñas alguna vez con cortaúñas saben que estos extraños elementos humanos salen volando dos de cada tres veces.

Ay sembradoraaaaaaa, sembradoraaaaaaa (ponerle música de zarzuela), llena el campo de tus semillaaaaassss, sembradoraaaaaa.... pues sí, el hombre dale que te dale a las uñas.

Mundo Paralelo:

-Disculpe señor, eso que está haciendo se podría considerar una guarrada

-Es cierto, amable caballero, dejaré esta actividad para la intimidad de mi hogar

-Muchas gracias

-No, gracias a usted

Mundo Real:

-Disculpe señor, eso que está haciendo se podría considerar una guarrada

-Vetemmm a la miennddddaaaa.

Y ahora, de verdad, os deseo un buen fin de semana, poneros bien guapitos, bien aseaditos y bien limpitos, todo en casa, y después salir a intentar comeros el mundo, sin morder a nadie pero comiéndoos a alguien si es que así lo deseáis y tenéis la oportunidad.

Besotes mil

P.D.: Si este fin de semana véis los informativos de mi santa casa quizá se cruce un pájaro por la cara de los presentadores. Sí, se ha colado en el plató, más monooo

Filatelia (suena a tía del pueblo)

Filatelia (suena a tía del pueblo)

El tema de los sellos, ay, el tema de los sellos. La verdad, me encantaría saber cuántas empresas y cuántos bancos realizan en estos momentos ese tipo de chanchullos. Pero claro, es un círculo vicioso, si se destapa el chanchullo todo el mundo acude a la vez a recuperar su dinero y al parecer no hay dinero para todos ni los sellos valían lo que decían. Si todo hubiera seguido cubierto, la gente iría recogiendo dinero poco a poco y seguramente se lo hubieran dado sin problemas.

Además esta es la típica cuestión en la que cuatro hijos de puta, como ya han dicho por ahí, manejan todo el cotarro-chanchullo y los trabajadores de Forum y Afinsa de base pues no se enteran de nada, así queda todo como más disimulado.

Pero a lo que iba, una pregunta con respuestas que pueden llegar a ser políticamente incorrectas. ¿Qué haríais con esta gente que es capaz de estafar a personas que depositan todos su ahorros en sus empresas?¿con abuelillos que ahora buscan sus planes de pensiones y seguramente no podrán recuperar más de un 25 por ciento de lo invertido? Si los tuvierais delante ¿hablaríais con ellos?¿os merecerían la pena como personas?

A mi no, estos estafadores son mierda. Simplemente

Besotes mil

P.D.: Un tema que podría dar miedito es ING direct. El día que salgan más de tres noticias sobre ello me retiro. Aunque me fío bastante, la verdad. ¿Por qué? Porque no son españoles.

Que se caeeee que se caeeee

Que se caeeee que se caeeee

El otro día llegué a mi casa y había un nuevo papel en el cristal de la portería del portero de saludo selectivo, sí, un portero de esos en plan encargado de la finca del señorito que saluda a las señoras mayores y no a los chavales jóvenes de pintas dudosas, que abre la puerta a sus vecinos favoritos cuando vienen cargados con las bolsas del súper mientras que observa desde su cabina cuando tú llegas sudando con las bolsas cortándote los dedos cual guillotinas.

Leí el susodicho papel y comprobé que se había convocado una nueva reunión de vecinos para tratar el tema de la Inspección Técnica de Edificios, la ITE. Para que os hagáis una idea, para ver un piso de cara a comprarlo tienes que comprobar que la ITE esté pasada positivamente porque si no la cosa puede saliros carita carita. Pues bien, resulta que hace unos pocos meses los inspectores llegaron a mi edificio de conchinchina y resulta que la inspección: ¡¡¡ha sido negativa!!!.

Al parecer han aparecido grietas en alguna de las fachadas. ¿Cuántas tiene mi edificio? Cuatro fachadas, y las cuatro con ventanas (eso si que es un prodigio de arquitectura, fea, pero prodigio). Aún no me he dado la vuelta a la manzana en busca de las misteriosas grietas pero espero que las reparen pronto que no tengo ganas de levantarme con el techo en la nariz y el culo en el suelo.

Claro, eso es lo que pasa por ser tan inquieto y curioso y leer los papeles de la portería de mi casa. Como le comenté a ace, como algún día pongan en la portería un cartel que diga en letras grandes: "Cuidado, demolición descontrolada del edificio esta misma tarde", yo se de dos felicianos que morirían felizmente viendo películas en DVD en un sofá de dudoso estampado.

Besotes mil

Postdata de otro tema: el insoportable himno del Sevilla de "El Arrebato", ¿no es igual que el Sueño su boca de Raúl?

Interrogantes

¿Por qué hay tanto hijo de puta en el mundo?

¿Por qué les va tan bien?

¿Por qué nadie les dice lo hijo de puta de pueden ser?

¿Hay que rechazar a una persona porque tenga hijo puteces sueltas?

¿Cómo se obvian las hijo puteces de la gente para que no te afecten?

¿Cómo se puede ser un poco hijo de puta y que no se te note?

¿Por qué se te nota si habitualmente no sueles ser hijo de puta y lo intentas ser un poco?

¿Por qué hay gente que grita?

¿Por qué hay gente que se arroja en el asiento de al lado del autobús cayendo la mitad de su cuerpo encima de ti?

¿Por qué hay gente que va por el mundo como si estuviera sola?

¿Por qué hay gente que te hace preguntas por la calle arrojándotelas a la cara sin un mero perdona/disculpa?

¿Por qué hay gente tan gilipollas?

¿Por qué no se dan cuenta de que son unos gilipollas?

¿Por qué viven aparentemente más felices que los no gilipollas?

¿Por qué cada vez me siento más misántropo?

¿Por qué he puesto "hay gente" y no "la gente"?

¿Se puede vivir a gusto con tantas preguntas?

¿Tengo más preguntas?

Fast Good y Truco con truco

Fast Good y Truco con truco

Fin de semana muy coqueto, la verdad, como si se tratara de un piso madrileño del segunda mano. Coqueto, es decir, pequeñín, porque salí el viernes a las doce de la noche y he entrado a trabajar hoy a las siete de la mañana. Pero coqueto porque ha estado muy bien a la par que relajado. El sábado salimos por ahí ace y yo. Y el domingo hubo tarde de relax con café en Starbucks y merienda de pipas en casa de Esti.

El sábado por la noche, primero fuimos a cenar al restaurante Fast Good, un sitio que es supuestamente de Ferrán Adría aunque su nombre (que, por cierto, aparece casi cada día en los informativos de mi santa casa laboral) no aparecía por ningún lado. No así el nombre de NH Hoteles, cadena a la que pertenece el susodicho local gastronómico.

Bien, al grano. Yo me pedí una Good Burger grande, con unas patatas y un agua mineral pija, ¿por qué? Porque yo lo valía, qué cojones. Eso sí, todo se cobraba por separado, vamos, que no tenían un menú Fast o algo así sino que la hamburguesa por su lado, costaba 6,50, las patatas, 2,10 y el agua mineral de 33 cl. Valía otros 2,10 euros o algo así si no me equivoco.

Resumen: la hamburguesa bueno, no estaba mal pero el pan era algo insípido y alguna de las lechugas con las que estaba aderezada se llevaba el premio en cuanto al sabor, sabía a eso y no a otra cosa. Las patatas estaban buenas, un tanto de feria con su vaso de cartón pero buenas, y el agua... bueno, agua.

Y de postre? Un producto que se anunciaba como crema de chocolate con nata montada, vamos, un Dalky de toda la vida pero descrito. La nata estaba buena, pero el chocolate, cómo decirlo, era una crema de chocolate que no es que fuera amargo, es que era amarguísimo y bastante ácido, ciertamente. Tanto que acabamos mezclando la nata con el chocolate para que aquello se apaciguara un poco... yo pronostiqué que al día siguiente nuestros estómagos estarían malitos pero no fue así.

Después de la cena pija un poquito de bailoteo. Hicimos un pequeño amago de entrar en un bar que está en la plaza de Chueca, Truco, se llama. Un bar pequeñito, muy pequeñito pero en el que solían poner música divertida para bailar un poco sin más trascendencia. Pero al intentar entrar una chica nos espetó a la cara: son tres euros.

Dios mío, es que ya cobran en cualquier garito, de verdad. Parece que en Madrid los negocios hosteleros y los inmobiliarios son lo más. Y si quieres hacerte millonario a cambio de nada haces una combinación de ambos. Te compras un local, del tamaño que sea, eso da igual... y te montas un bar con un nombre no sé, algo místico, algo que tenga las palabras La o El, y la palabra de. Tipo: La cáscara de plátano, El sombrero del emigrante,... no sé, algo que suene místico.

Entre semana pones terraza fuera y el fin de semana pues cobras la entrada, sea tu local como sea, sea del tamaño que sea. En vez de que la gente entre y consuma libremente, no, tu le cobras y ya está. Es como si al entrar en el Zara te obligaran a comprar un vale por 20 euros en ropa, para que tengas que llevarte algo por cojones.

Pues nada, le dijimos: no gracias y ya está. Nos fuimos al Polanas, donde, por cierto, no nos cobraron. Parece que la masa popular inicial con la que llenan el local no paga por entrar. Claro, que una posterior Coca Cola a cinco euros lo hizo todo. Y de nuevo, una vez más, el reaggeton mató la noche. No puedo, no lo aguanto, y creo que este año tendré particulares arcadas con ese tema que dice, o mejor dicho, grita: pa miiii princessaaaa pa mi guerreraaaaaaaaaaa.... Ascaco serie oro.

Besotes

Besotes

Para este fin de semana simplemente os mando besotes, besotes mil para todos.

Ikea ? o el día por ciento?

Ikea ? o el día por ciento?

Aparcado ya por el momento el tema Amsterdam (ahora mis visitas volverán a su estado natural) he de comentar que hoy me he pasado por el Ikea, sí, me relaja hacer el recorrido ese marcado por flechas (es un poco como la vida escolar, es un camino marcado por flechas, si eliges la universidad otros añitos más de seguridad, luego ya se acaban las flechas y ahhh... a improvisar) e ir comprando alguna chorradita de esas tan monas que tienen.

He adquirido unos curiosos sujetalibros que simulan una silueta humana que hace ángulo recto (como buen sujetalibros) con su propia sombra. Un pequeño armarito de esos con cajones chiquitujos y unas velas aromáticas para mi paz interior.

A la hora de pasar por caja la cajera me ha preguntado: ¿quieres bolsa? y yo: pues sí. Claro, no le iba a decir que no y llevarme las cosas haciendo equilibrio por los "preciosos" polígonos industriales de San Sebajjjtian de los Reyejjj... Y me dice la susodicha: ahora las cobramos, a 10 céntimos.

Y claro, no me han quedado más narices que aceptar la transacción y pagar la susodicha bolsa de papel marrón. Me ha asegurado la cajera que Madrid era la única ciudad del mundo en la que Ikea aún no cobraba sus bolsas.

Señores de Ikea: ¿No se les ha ocurrido idea más cutre que cobrar las bolsas? ¿se quieren parecer a supermercados tan glamourosos y valorados socialmente como el Día %? Aunque, bueno, el Ikea y el Día tienen bastante éxito la verdad.

No sé, siempre me ha parecido algo bastante paleto que te cobren las bolsas con las que, encima, les haces publicidad, sí, una publicidad ínfima pero publicidad al fin y al cabo.

Ya me veo los próximos catálogos:

¿Por qué cobramos nuestras bolsas? porque estamos comprometidos con el medio ambiente, utilizamos papel reciclado sin cloro en todos nuestros productos y nuestras bolsas, de gran calidad y resistencia, son un ejemplo más. Por una pequeña cantidad te puedes llevar a casa una bolsa de gran calidad que podrás además reutilizar en tus próximas compras. ¡Por eso es!

Y es que es hacer tan fácil hacer textos bonitos...

Besotes mil

P.D.: La próxima vez me llevaré a Ikea una bolsa de Habitat

Coffee Shopings

Coffee Shopings

Se supone que en Amsterdam unas de las visitas obligadas son los coffee-shops, cafeterías, se supone, como las de toda la vida pero en las que te puedes fumar porretes sin que pase nada y comprar materia prima para hacer porretes en la intimidad de tu casa. Y nosostros estuvimos en uno de ellos, bastante céntrico, en la plaza que yo llamaba de la polla porque tenía un monumento un tanto fálico. Yo no entro en el tema de los porretes, cada uno que fume lo que quiera.

A mí personalmente lo del fumar nunca me ha ido porque no sé, como que gastarme dinero en algo que va a la boca y no alimenta la barriguilla pues como que no. Y no sé, se dice que el porreteo es algo inocuo pero supongo que será como todo, que no hay que abusar, porque conozco a más de uno, fumadores intensos de porros, de los que no se podría decir que han quedado a salvo de posibles efectos negativos. No sé, atontamiento contínuo, dormiteo contínuo...

Y este artículo lo escribía sólo para contar una tontería. En el coffe shop, mientras mi compañera de viaje se tomaba una cerveza y yo una coca cola de grifo (sí, me dieron coca cola de grifo y no de botellín, bastante cutre, la verdad), me puse a hablar con teléfonica móviles, con el 609, vamos, porque mi teléfono me impedía llamar y qué coño, yo quería llamar a casa. El caso es que en plena conversación técnica con la operadora de turno, un camarero del coffe se dirigió a mí para decirme que no podía, que estaba prohíbido hablar con el móvil en dicho establecimiento. Y me señaló una pegatina en la puerta en la que efectivamente se veía un teléfono tachado. Sí, confieso, lo confieso aquí, ya había visto la pegatina al entrar pero me parecía tan extraño que en un sitio de aparente libertad te prohibieran hablar con el móvil pues hombre.

Lo comprendería si al entrar te hicieran un cuestionario:

-¿Es usted de los que no sabe que no hay que gritar por el móvil cuando se habla?

-¿Es usted de los que cuando le suena el teléfono se queda contemplando su pantalla durante media hora hasta que procesa quien le llama, después pulsa el botón de descolgar con la otra mano y después se dirige la mano portadora a la oreja para a continuación pasar a lo descrito en la primera pregunta?

-¿Tiene usted un tono o politono anunciado en televisión?

En caso de tener una, dos o tres respuestas afirmativas sí, comprendo que te prohiban hablar con el móvil más que nada porque no sabes usarlo. No me habían llamado, había llamado yo, no gritaba, casi susurraba... y me prohíben hablar con el móvil. Pues nada, fue, sinceramente, lo único que me chocó de Amsterdam.

Besotes mil

P.D.: tranquilos, un día hablaré del "opa voy a hacer un corral"

Prinsengracht 263

Prinsengracht 263

Nada más llegar a la Estación Central, procedentes del aeropuerto, cogimos nuestras mochilas y comenzamos a caminar por una amplia avenida de Ámsterdam que era atravesada por un canal y a su vez cortada por varias calles, algunas de ellas también invadidas por el agua.

Atravesábamos calles y calles y de repente divisé a lo lejos el letrero de una de ellas, ví a lo lejos la palabra Prinsengracht (Google me acaba de descubrir que significa Canal del Príncipe), sí, la calle donde Ana Frank vivió durante dos años escondida de los nazis. Me dieron ganas de tirar las maletas y correr hasta el número 263 pero creo recordar que estábamos en el mil y pico y claro, lo más lógico era caminar hasta el hotel y dejar las maletas y así lo hicimos.

Pero después, caminamos hacia el número 263. Antes de llegar, al lado de una Iglesia se encuentra una pequeña y cuquina estatua homenaje a Ana Frank y al lado, el Homomonument, un homenaje a las personas homosexuales muertas, digo yo, durante el holocausto nazi.

Y llegamos a la puerta del museo, situada en el número 267, hicimos la cola y entramos. No se podían hacer fotos del interior así que no tengo imágenes del mismo pero intentaré describirlo. Nada más llegar te encuentras una maqueta de la "casa de atrás" (podéis revisar uno de mis artículos anteriores los que no sepáis la historia de Ana Frank) y al lado en una vitrina, un Oscar, sí, un Oscar de verdad, no de esos de plástico a la mejor mama o al mejor amigo, un Oscar dorado. ¿De quién? Hace años, Shelley Winters lo ganó gracias a su papel de la señora Van Daan (uno de los ocho escondidos) y la mujer lo donó a la Casa Museo de Ana Frank.

Y después comienza la visita. Un recorrido muy bien diseñado te lleva por toda la casa. Primero por la oficina de Opekta, la fábrica donde trabajaba Otto Frank y después, sí, por la casa de atrás. Un escalofrío te recorre el cuerpo cuando cruzas la estantería giratoria tras la que se escondía la puerta que daba al "refugio", escaleras empinadas, como muchas en Ámsterdam, y habitaciones pequeñas, restauradas para su conservación pero con fragmentos de las paredes originales en las que podemos ver las fotografías de artistas de cine que Ana pegaba en su habitación o las marcas que Edith Frank hacía en la pared para comprobar el crecimiento de sus dos hijas.

Cerré los ojos y respiré. Sí, reíros si queréis, descojonaros pero a mi me dio la venada y lo hice. E hice algo en homenaje a Ana que, creo que ninguno de los visitantes que había por ahí hizo, abrí un poquito las cortinillas que cerraban las ventanas del patio interior y ví el castaño, el famoso castaño que Ana veía desde su ventana y que decenas de años después sigue ahí.

Después, en plan algo más terrenal, estuvimos en la tienda de Ana y me gasté unos 90 euros en diferentes libros de textos y fotografías que ilustran la historia de esta familia. Ah, y al final, en un vídeo, Otto Frank recuerda a su familia, es muy emocionante.

Pues eso, que me fascinó visitar la casa de Ana y que si tenéis oportunidad leeros el diario y después viajáis a Ámsterdam, que vueling.com lo pone todo muy barato y sus azafatos son muy guapetes.

Besotes mil

El Carrusel se sale

El Carrusel se sale

Sí, me permito este mini artículo de inmodestia para resaltar que el Carrusel se sale en cuanto a visitas hoy. Muchas gracias, pero a ver si esas visitas anónimas dejan algún comentario de cuando en cuando que, pa que nos vamos a engañar, se agradecen.

Besotes mil

I AM STERDAM (esto no es una chorrada mía, es un slogan de allí)

I AM STERDAM (esto no es una chorrada mía, es un slogan de allí)

Amsterdam me ha encantado, la verdad, me parece una ciudad entrañable, acogedora y en la que la gente, o por lo menos la gente del centro, vive en sus casas unifamiliares de tres pisos, algunas torcidas para los lados, con total placidez. Las ventanas a la altura de la calle son amplias, grandes, sin cortinas, y ves a la gente en su interior haciendo su vida, una gozada. ¡Qué exhibicionistas!, pensaremos, pero no, porque la gente en Ámsterdam no se queda mirando las casas, los turistas sí lo hacemos pero los patrios no, viven así. Es su forma de ser. Y las paredes, casi todas, por lo menos sí las de las casas, limpias, sin pintadas, los cristales, débiles en apariencia, íntegros, sin romper. Incluso las cabinas de teléfono tenían pantallas de cristal líquido. ¿Alguien se imagina a los mendigos madrileños aporreando con el auricular las cabinas con pantallas planas? Aquí sí, cualquier cosa.

¿Qué me pareció curioso? Que las tiendas cerrasen a las cinco y media de la tarde, cinco y media, seis... y todos los grandes comercios cerrados. Bares, pequeñas tiendas de souvenires o de cómida rápida siguen abiertas pero las grandes tiendas cierran sus puertas. Y la vida sigue, la gente pasea, charla, toma algo en las terrazas... y ya está, no se cae el mundo porque las tiendas cierren pronto. A mí si en España fuera así se me caería un poco, jijiji.... Mi compañera de viaje y yo pasamos por una inmobiliaria y nos detuvimos a mirar los precios. Ante nuestros atónitos ojos veíamos casitas de tres plantas de cien, ciento y pico metros cuadrados por 230.000 euros y precios así. Luego piensas lo que te piden en Madrid por auténticos agujeros y te sientes bastante gilipollas. Pero es así, nos ha tocado vivir en España cañí y es lo que hay.¿Más cosas? No sé, todo, me encantó, las calles, la tranquilidad, la educación de la gente, la ausencia casi total de ruidos en las calles salvo las campanas de los tranvías y los timbres de las bicicletas. Vimos una escena muy curiosa, un abuelillo llevaba a su nieto (el parentesco es deducción) de unos cuatro o cinco años en una bicicleta con una caja en la parte frontal, a modo carrito invertido. El pequeñajo iba fuera de la caja subido a un reborde y se agarraba con sus manitas a la caja. Ambos viajaban felices por las calles de Ámsterdam y no pasaba absolutamente nada.

Si esto llega a suceder en España la foto sería noticia en los diarios y suscitaría cartas al director de histéricos e histéricas ciudadanas indignadas con el comportamiento del abuelo ante el peligro del niño. Pero no, en Ámsterdam ambos viajaban felices por las calles de la ciudad, repletas de edificios que parecían colocados por un loco, torcidos, inclinados... como dientes de una dentadura en mal estado formando una preciosa sonrisa.En un patio cualquiera de una calle cualquiera unos chavales jugaban al fútbol, tranquilamente, sin gritos, sin aspavientos ni bravuconas muestras de masculinidad. Ay, mañana másBesotes mil

P.D. La foto da problemas

Ya he estado en casa de Ana

Ya he estado en casa de Ana

Sí, ha sido una satisfacción, tener un sueño, quizá pequeñito, quizá grande, y cumplirlo. Ir a visitar la casa de Ana Frank, he ido, la he visitado, he pisado la calle Prinsengracht donde hace años vivió/mal vivió Ana Frank. Y me emocioné, me resultó muy emocionante estar donde ella estuvo. Ver el árbol que ella vio. Os prometo que pronto abandonaré mi tono trascendente pero mi mini artículo de hoy lo requería.

Ah, y me he enamorado de Ámsterdam.

Besotes mil

P.D.: Vale, habrá alguna fotillo mía.

Estaré en casa de Ana

Estaré en casa de Ana

En Navidades, yo y alguien más, nos leímos el diario de Ana Frank. Os lo resumo un poco. La historia de Ana Frank es la suya y la de su familia, cuando, debido a la persecución nazi y como ellos eran judíos, tuvieron que huir de Alemania a Holanda. Se escondieron en Ámsterdam en la parte trasera de las oficinas de Opekta, la fábrica en la que trabajaba el padre.

Unas pequeñas habitaciones fueron su hogar durante más de dos años. Allí, Ana, su hermana Margot y sus padres convivieron con otro matrimonio y su hijo y un dentista algo cascarrabias. A los dos años, y debido a una delación todavía no aclarada, fueron detenidos por los nazis y enviados a varios campos de concentración. De los ocho escondidos de la "casa de atrás" sólo sobrevivió uno.

El libro en sí habla de la persecución nazi pero no es el grueso del texto. En sí los relatos de Ana, en forma de diario, describen su vida clandestina y su relación con sus compañeros de escondite. Se ve que Ana fue una niña inteligente, despierta muy viva, que sabía reflejar bien sus pensamientos, sentimientos y también los demás, siempre, claro, desde su punto de vista.

La lectura me llegó, la historia me cautivó y deseé viajar a Ámsterdam. Allí, la casa de atrás ha sido convertida en museo, las estancias permanecen tal y como las dejaron los escondidos tras su detención, sin muebles porque los nazis los requisaron pero sí con algunos elementos sobrecogedores como las fotografías de estrellas de cine que Ana pegó en sus paredes o la estantería-puerta que cerraba el escondite.

Pues bien, el lunes mi reciente sueño se hará realidad. Sí, dicho y hecho, hablé con una compañera de trabajo del tema y decidimos viajar allí. Iré a la casa de atrás, entraré en sus estancias y respiraré, quizá algo del aire que sirvió a Ana para seguir adelante hasta su detención. Podré mirar por la ventana, su ventana desde la que veía un árbol, un castaño que sobrevivió a todos los escondidos y que ahí sigue, en el patio trasero. Un árbol que podré ver.

Lo dicho, que la semana que viene os cuento, a partir del miércoles, mi experiencia en Ámsterdam y mi visita a la casa de Ana Frank.

Besotes mil

La Funciona-ría (titulos cada vez peores, sólo en Mi Carrusel)

La Funciona-ría (titulos cada vez peores, sólo en Mi Carrusel)

Ayer acudí, sin demasiada previsión, la verdad, a hacerme el pasaporte ante el temor de que, vaya usted a saber, a las autoridades aeroportuarias de Holanda les diera por pedirme el pasaporte el próximo lunes en Ámsterdam. Sí, me voy a dicho país para un único fin (aunque veré todo lo que pueda de la ciudad): visitar la casa donde la pequeña Ana Frank pasó, junto a otras siete personas, dos años escondida de aquellos seres que surgieron el siglo pasado llamados nazis.

A lo que iba, fui a la oficina del DNI de la calle Santa Engracia, y parece que no estaba engracia, jijiji, porque me tocó en la mesa de la funcionaria con la cara más seca y desagradable. Pero, ¿qué hice? ¿me mostré yo igual de desagradable? Pues no, competí con la más feroz de las armas, la más absoluta amabilidad, sonrisas en su justa medida y en su justo momento, palabras correctas, ni una sola mueca de sorpresa cuando te piden 16,50 euros por un documento oficial....

E incluso tuve que superar cosas como que me dijera que en mi foto de carné parecía que me había pintado los ojos o que me habían pegado dos puñetazos, diciendo: "no sé, no sé, te van a llamar y te van a decir que esta foto no vale", mientras yo le señalaba que la fotografía era exactamente la misma que la que tengo en el D.N.I., hecho por sus mismos compañeros.

Volvió a poner cara desagradable cuando me dijo que estaría para el lunes y yo le respondí que me habían dicho para el sábado: ¿Quién te lo ha dicho?. Su compañero de la puerta, respondí yo. Ella puso cara de asco-desaprobación, chasqueo de lengua mientras miraba a su susodicho compañero y me dijo: "bueno, pásate el sábado".

Y lo mejor, conseguí sacarle una sonrisa de despedida con mi absoluto y manifiesto encanto, que se joda, cabrona. Seguro que le dolió sonreir.

Besotes mil

Cintur-on (qué hortera soy a veces)

Cintur-on (qué hortera soy a veces)

Pues sí, parece que el número de fallecidos en carretera se repite en Semana Santa respecto a la Semana Santa del año pasado. Lo primero de todo, hombre, hay que asumir que para empezar supone un riesgo en sí mismo el hecho de aceptar meterse en una máquina de hierro con ruedas que corre por vías de asfalto. Eso es lo primero.

Pero luego, claro, hay un gran número de accidentes, y yo no digo que todos pero sí que muchos de ellos seguro que se producen porque al volante están manolazos que digo yo de esos que creen controlar y corren a velocidades muy superiores a las permitidas en cada tramo de carretera. Luego están las pobres víctimas que se cruzan en la carretera con estos gilipollas y pasa lo que pasa. Ah, y sí, también hay carreteras chungas no arregladas o señalizaciones confusas, no lo niego.

Eso sí, las velocidades impuestas y la recomendación-obligación de llevar puesto el cinturón de seguridad (más de la mitad de los fallecidos esta Semana Santa no lo llevaban puesto) es por nuestra propia seguridad, vamos, que no creo que se puedan buscar detrás intereses económicos-empresariales como hace mucha gente ante cosas que son por nuestra propia seguridad, en plan, "no, no me pongo el cinturón porque lo que quieren es que los fabricantes de correas de cinturón se enriquezcan a nuestra costa y no paso por ahí". Estoy exagerando pero es pa explicarme.

A riesgo de parecer un tanto opusino he de decir que a día de hoy el ir a nuestra bola redunda a veces en renunciar a cosas que, como el cinturón de seguridad, sólo sirven, y no es poco, para agarrarnos literalmente al coche y que no salgamos volando cuando nos chocamos. Y hay gente que pasa olímpicamente del tema, que si es incómodo que si no se qué que si no se cuantos... joder, es como la gente que se repantinga en los autobuses sin tener en cuenta a los demás. Coño, que estamos en un vehículo de transporte, que sirve para que nos lleve de un lado a otro, que si podemos estar cómodos vale, pero coño, que no es un hotel!!!!.

Así que todos a ponerse el cinturón de seguridad, yo me lo pongo siempre, no sé, vaya delante o vaya detrás. Y ahora ya si algún día me despisto y tardo en ponérmelo me doy cuenta porque no sé, me siento suelto, como de comando, jeje.

Besotes mil.

P.D.: ¿Y los que se quejan de las campañas? ¿Qué queremos?¿qué nos traten como a subnormales? "Bobitos, poneros el cinturón porque si no la ostia puede ser impresionante".

Una Vendetta como Dios manda

Una Vendetta como Dios manda

El pasado viernes fui al cine dos veces. Sí, invertí más de diez euros en el séptimo arte. La película de la tarde, V de Vendetta sí que me pareció séptimo arte mientras que la que ví por la noche, El caso Slevin, me pareció cag-arte, una cacota vamos.

V de Vendetta es la típica película basada en un comic en la que no sabes cuánto cacho de comic te han metido o en cuantos números del comic en papel se cuenta lo que te han endosado en poco más de dos horas de película. Natalie Portman está fabulosa y el misterioso V está bien, bueno, que yo la ví doblada y, claro, cualquiera dobla a un tío que se pasa toda la película con una máscara en la jeta, como yo cuando en la EGB hice de dragón en una obra de teatro en playback. Tenía una cuerdecita atada a la mano para mover la boca de la gran máscara de dragón que llevaba encima, y cuando oía mí voz en los altavoces tiraba del cordel y ala, efecto al canto.

Bueno, a lo que iba, que la película me gustó, acción algo irregularmente repartida, ostias al poder gubernamental y alabanzas al pueblo anárquico que se rebela contra el poder rebañizador de un gobierno tiránico parecido a los nazis en estética e ideologías. Ante esto surge un héroe llamado V de Vendetta que anima al resto del pueblo a mimetizarse en él y vengarse cada uno a su manera. La Natalie Portman es una chica normalita que sin comerlo ni beberlo se ve envuelta en este embrollo junto a extraños presentadores de televisión rozantes con el telepredicadeo. El vengador es por supuesto un ser reñido con el poder y resentido por el daño enorme que éstos le hicieron en el pasado, poder representado, como digo, en todos los tradicionales estamentos: estado, iglesia y los medios de comunicación.

En resumen, una película recomendable para pasar la tarde con palomitas y un poco de pensar, lo justo: ocho, ocho, ocho...( esto es como las críticas de cine de Lo que yo te diga, de la Cadena Ser, que ponen notas a las pelis y es muy divertido).

Y por la noche ví El caso Slevin. Con Josh Harnett feo. Sí, mira que es difícil que el muchachote salga feo pero en esta película yo no sé si es el pelo o que le veo la cara como más gorda pero el chico en cuestión ya no está tan guapete como antes. Y es una pena porque mira que en 40 días y 40 noches, una comedieta facilona de autobús, sale bien buenorro. Pero ahora, nada de nada, chico, que sale feo y encima en una película mala.

Porque sí, parece mentira como Morgan Freeman y Ben Kingsley se pueden meter en cosas como estas. Sí, hay que comer pero pensaba que había algunos actores que lo de comer lo tenían más facil y no tenían porque hacer determinadas cosas.

La película es una peli de esas en las que construyen una trama medida, que no pensada, al milímetro, y confiando en que el espectador no se haga ni una pregunta más de las necesarias y de las que perfectamente quedan contestadas en todo el guión. Es de esas en las que al final una voz, en este caso telefónica, te lo explica todo mientras vas viendo en flashbacks lo que ha pasado para que digas: ahhhh, es ciertooooo, ahhhh, es verdad...

Pero lo que más me jode de esta película es que pretende imitar el tono de las pelis de Tarantino, con sus típicos personajes carismáticos para luego recordarlos en charlas de amiguetes: a mi me gustaba el rabino, jooo, y qué bueno cuando la reinona dice.... y qué burro, como mata a no se quien con no se qué.... Lo dicho, cosas carismáticas o diálogos super rebuscados de esos con palabras que nadie usa en su vida cotidiana. Y la pregunta mayor de toda la trama: ¿Por qué no hace el prota lo que quiere hacer desde el principio y se deja de zarandajas y de complicarse la vida con cosas super superfluas?, pues eso, que menuda mierda de película.

Y de carismática nada, Así que El caso Slevin: dos, dos, dos....

Besotes mil y feliz regreso a la rutina

Nueva sorpresa

Nueva sorpresa

Este fin de semana han terminado mis vacaciones de verano pero he de decir que lo hicieron con una sorpresa que no me esperaba y que me llenó de ilusión, sí, no sé, de ilusión por sentirme querido por mis amigos-familia. Me refiero a mis primos lejanos del pueblo, lejanos en lo legal pero cercanos en lo afectuoso. Este año no habíamos acudido, mi familia, me refiero, a nuestro particular y pequeño reino soriano.

Los sábados de Semana Santa tenemos una pequeña pero entrañable tradición que consiste, simplemente, en ir a cenar a un restaurante chino de la capital soriana (preciosa, por cierto, aunque seguro que algún comentario malicioso la critica, ;) ). Pero este año nosotros no estábamos presentes. Ni cortos ni perezosos, mis primos amigos se zamparon más de cien kilómetros y se presentaron en Logroño para poder cenar todos juntos.

Y así lo hicimos, nos fuimos a un italiano y después salimos un poco por Logroño, cosa que no hacía desde hace varios años, lo que me permitió descubrir algún localillo majo de mi querida capital "de provincias". Y después, a eso de las dos y media de la mañana cogieron sus coches y se volvieron a tragar los más de cien kilómetros de carreteras-serpentina para volver a dormir a nuestro querido pueblo.

Estas cosas te reconcilian con el mundo, la verdad. Muchas gracias.

Besotes mil

Corazón 1, a trabajar!!!

Corazón 1, a trabajar!!!

Estos aburridos días de Semana Santa me quedo con una historia que me ha llegado. La de esa pequeña niña británica que ha vivido diez años de su corta vida con un corazón trasplantado mientras el suyo, el de verdad, el que venía de serie estaba dormido en su interior (en el interior de la niña, no en el interior del corazón falso, se entiende).

Y el corazón artificial, a los diez años, por razones que seguramente los médicos no son capaces de explicar, va y deja de funcionar, vamos, que le causa rechazo a la pequeña. Y tras someterla a una operación, han logrado (no sé si los médicos o la naturaleza) que el corazón original, el que venía con el lote de niña completa vuelva a funcionar.

Me ha parecido una historia preciosa. La niña se habrá sentido como una pequeña gatita, con dos vidas en vez de siete, con dos oportunidades de corazón para seguir viviendo. Qué envidia, yo quiero que todo el mundo sea así o pueda ser así, que cuando un corazón nos deje de latir tengamos otro esperando para seguir con el trabajo del día a día.

Que nuestra vida fuese como un dispensador de caramelos Pez en el que tras un caramelo sube otro, y otro y otro... y siempre tuvieramos una nueva oportunidad, o por lo menos, si no tuvieramos infinitas, sí alguna de seguir un poquito más por aquí cuando ya pensamos que nos toca marcharnos.

Me alegro por la niña, parece super mona. Por cierto, su cantante favorito es Darius, jijiji...

Besotes mil

Shhhhh...

Shhhhh...

No aguanto los gritos, no puedo con la gente que grita. No sé si os pasa a vosotros pero a mí, a no ser que esté muy enfadado, me cuesta muchísimo gritar. Es como que tengo que concentrarme, tomar aire y gastarlo todo de una vez para poder pegar un grito. Bufff, demasiado esfuerzo para algo tan molesto como es el gritar.

No soporto cuando voy por la calle o en el metro y gente que se tiene la una a medio metro de la otra se habla a gritos, se cuenta los cotilleos del día o el despotrique de la jornada superando un nivel de decibelios no permitido por la más mínima decencia, o educación, o discreción.

Es más, me parece todavía más meritorio la gente que grita a horas como las seis de la mañana, cuando la ciudad todavía duerme y te mueves por las calles con timidez, casi casi sintiéndote un delincuente. No sé, a veces mis conocidos dicen que hablo para el cuello de mi camisa pero prefiero eso a los gritos pelaos, me parece más correcto.

No sé, odio a la gente que no sabe hablar, no digo susurrando, simplemente en voz baja.

Besotes mil

Marchando más miedacooo!!!

Marchando más miedacooo!!!

Pues si el mencionado anuncio de la cerveza me provocaba miedaco del bueno, del genuíno, del de etiqueta negra, después de ver las imágenes de la vivienda del asesor urbanístico de Marbella, el señor Juan Antonio Roca, pues no sé si replantearme el concepto de miedaco.

Porque, vamos a ver, ¿quién puede vivir tranquilamente en una casa con jirafas, elefantes, hienas y demás fauna disecada. A mí si una cosa en la vida, además de miedaco, me da también ascaco es los animales disecados, a pesar de que los que se encargan de ello tienen uno de los nombres de profesión más glamourosos del mundo: taxidermista.

Hombre, mi jefe me plantea que los animalitos estaban en el llamado pabellón de caza, no en la vivienda en sí, pero no sé, peor me lo pone porque tu entras por la noche en el pabellón de caza y te encuentras ese panorama en plan peli Disney pero de terror, con la sombra de la jirafa, o las cebras disecadas con esos ojos de cristal que en cuanto te descuidas te lo cucan.

Y una cosa que me ha dado especial tirria ha sido la pata de elefante convertida en una especie de paragüero cenicero papelera. Qué hijo de puta hay que ser para matar a un elefante, coger una de sus patas y ala, convertirla en paragüero. Mama elefante le diría al hijo: cuídate las patas que son para toda la vida. Y el elefantito diría: tranquila mamá, si al final serán paragüeros para el señor Roca.

Ya termino. Lo más de lo más es lo del Miró en el cuarto de baño. Sí, yo pondría muchos cuadros de arte contemporáneo en el baño pero vamos, yo, si tengo un Miró, lo primero que haría es venderlo pero si no, por lo menos lo pongo en el salón, pa que luzca, no en el retrete, como diría mi abuela. Señor Roca: ¿de qué periodo es este Miró? no lo reconozco.... No, no, son salpicaduras.

Besotes mil