
Acabo de ver el primer programa de El equipo G, sí, el cacareado espacio que estrenaba Antena 3 basado en un formato que, supuestamente, ha tenido mucho éxito en EEUU. Para quien no sepa cual es la mecánica del programa, por llamarlo de alguna manera, diré que se trata de un hombre heterosexual que se pone en manos de cinco hombres homosexuales para que le arreglen el look, y da la sensación de que la vida entera.
Lo primero, explicaré el primer programa que he visto para luego poder juzgar. En este primer programa un chico se "sometía" al asesoramiento de los cinco gayexpertosenbelleza (sí, todojunto, el programa no presupone la existencia de otro tipo de persona homosexual). Al final toda la mecánica del programa consistía en solucionarle la vida al muchacho para que la cita con su chicA (por supuesto, chica) fuera un éxito.
Entrando en análisis (personal, por supuesto): el programa es una sucesión de tópicos, es decir, los cinco gays seleccionados cumplen todos los tópicos tradicionalmente asociados a los gays, para que, por supuesto, nadie se llame a escándalo o, simplemente, a extrañeza, pensando que hay gays que no tienen tanta pluma, que no se cuidan, que no saben cocinar, que no tienen gusto para decorar, igual que hay otros que sí. Todos estos gays: visten bien, son correctos, super educados pero siempre picarones, ayyy, siempre bromeando con la posibilidad de coquetear con el chico hetero al que están "cambiando la vida", metiéndole mano, asumiendo roles femeninos en su presencia.
En estas críticas, para que quede claro, me refiero a los chicos expertos como los chicos gays porque es el propio programa el que ya parte de la idea de que su tendencia sexual presupone sus conocimientos sobre tan estéticos temas, por algo han bautizado al programa como "El equipo G" y no: El equipo de expertos que te asesoran... o algo así, :)
Es decir, esto lo digo porque seguro que más de uno/a podría decir, sin falta de razón: esos cinco chicos gays no representan a la totalidad de los gays, simplemente se representan a sí mismos. Pero señores míos, todos sabemos como funcionan los medios de comunicación como generadores de opinión y es el propio programa el que, partiendo de su propia mecánica, presupone que la totalidad de los gays somos así y atribuye unas características concretas (no estoy diciendo que sean negativas, simplemente que hay muchas formas de ser y de ver el mundo y no hay que utilizar maniqueísmos de blanco o negro, mariquita o manolazo) a un colectivo que puede ser tan diverso como sus propios miembros (otro debate sería el análisis de ciertos caracteres similares en personas que, por lo general, están más en el sector "visibilidad" que en el sector "armario").
Pero lo que me parece más fuerte de todo es la fiesta y celebración de la heterosexualidad dominante en que se convierte el programa. Y lo digo porque, por lo menos en esta primera edición, todo, absolutamente todo está conducido a la cita del chico con su novia en la que le pedirá matrimonio. Por supuesto se presupone que el chico heterosexual, por el hecho de ser heterosexual es gilipollas y no sabe ni cuidarse ni ordenar su vida... y que por supuesto, su forma de ser no es la correcta y debe cambiarla aunque, precisamente, sea su forma de ser.
En el programa decoran la casa, le enseñan a cocinar y le sugieren restaurantes y platos, pero no los que a él le gustan o agradan en cuestión de decoración o gastronomía sino los que le gustan a su novia que espera impaciente la cita mientras que los cinco "mariquitas" se adueñan de su chico (con tranquilidad, que su chico es muy "normal") para cambiar su vida. Habrá que ver si al programa acude también algún gay que ha quedado con su chico y quiere mejorar su imagen. Me temo que no, los gays, ya se sabe, no podemos tener amor, sólo follamos y llegaremos sólos a viejos,... eso sí, somos super estéticos, divertidos, guapos, y unos cocinillas de morirse de esos que usan ingredientes que no usa nadie más.
Según este programa acabamos siendo la monda lironda, vamos, los sirvientes, los gurús, los brujos de la sociedad al servicio de la belleza y el amor más heterosexual y absoluto, eso sí, con una imagen del supuesto mariquita: elegante, cuidado, tratado con cremas, arreglado hasta el último detalle... ¿y maricón? pues no, por supuesto que no, maricón para nada, dejémoslo en ¿metrosexual?.
Veremos mañana si los índices de audiencia han respondido o no y si, por consiguiente, al señor Carlotti el programa le parece maravilloso o "una meeerdaaa".
P.D.: No descarto cambios en el artículo. Acabo de ver el programa y estoy calienteeeee (ya me entendeis)