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Una verdad incómoda, el timo de Al Gore

Una verdad incómoda, el timo de Al Gore

Este fin de semana, entre otras intensas actividades, fui al cine a ver el cacareado documental de Al Gore, ese que se llama "Una verdad incómoda", aunque claro, entre mi calidad de visionado y el estilo del "documental", se podría haber llamado "Una mentira muy incómoda".

En primer lugar he de decir que vimos el pseudocumental en los cines Renoir de Madrid, en la plaza de los Cubos, una plaza llamada/conocida así porque hay cubos. La sala era un auténtico homecinema, con unas 7 u ocho butacas en unas doce filas, algo que, para pagar 6,50 euros me parece sinceramente un timo.

Y a lo que voy. Había visto un trailer sobre el documental en el que se podían ver catastróficas imágenes sobre las catastróficas y seguro que seguras consecuencias que nuestra acción sobre la naturaleza tendrá en un futuro próximo.

Claro, yo cuando pienso en un documental pienso en un trabajo audiovisual que aprovecha los elementos que, precisamente, los medios de comunicación ponen al servicio de la transmisión de determinadas ideas, hechos o conocimientos para ilustrarlos de una forma ágil, visual, comprensible y práctica.

Resulta que el señor Al Gore se ha dado la vuelta al mundo con una conferencia muy visual, muy atrayente aunque quizá demasiado cargada de cifras sobre el cambio climático. Va por ahí cual estrella del rock con su chiringuito y sus power points deluxe y explica a la gente lo malito que está el planeta. La gente, fundamentalmente americanos, responde con cosas como: yeah, yessss, it’s true o elementos así propios más bien de un telepredicador. Solo faltan aleluyahs, así, con hache final.

Digo yo que tras unas cuantas conferencias de éxito vendría un amigo del señor Gore, tipo Jhonny, o Walter, o su amigo hispano Josito y le propondría hacer un documental para transmitir su mensaje al mundo entero.

Pero claro, ¿para qué molestarse en grabar imágenes, buscar testmonios, ilustrar metáforas, viajar cámara en mano por el mundo, visitar centrales nucleares, empresas automovilísticas, hogares ecológicos y demás familia cuando puedes coger la cámara, grabas la conferencia y ale, a cascarla?

Sí, amiguitos, el documental de Al Gore, al margen de su mensaje y sus ideas, se limita a ser una de sus conferencias grabada con una cámara de cine, alternada con pequeños clips en los que vemos partes de la vida del señor Gore, entre ellos recordamos aquello de Bushmeganocontrampasquemaloquemaloqueesbushyquebienleiriaalmundosiyohubierasidoelpresidente.

Y ya está, te plantas hora y media en el cine pensando que vas a ver un documental que te sorprenda, te haga reflexionar... y sí, hay datos que sorprenden y la reflexión asoma ligeramente pero la transmisión del mensaje es tan burda, tan basta, tan facilona que no, que te sientes ligeramente timado.

Un último punto. Dejo claro que el tema me parece importante, me parece preocupante y me parece correcta su divulgación, aunque no sé si los cines son los medios más apropiados para este documental. Por cierto, en un documental así se espera mayor atención a lo que los ciudadanos de a pie podríamos hacer para poner nuestro granito de arena en la mejora del planeta pero este aspecto queda relegado sorprendentemente a los créditos finales.

Al Gore, hay otras maneras, hijo, entre ellas, currártelo un poquito mas.

Besotes mil

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3 comentarios

ace76 -

Sí, claro, es una película muy poco visual, y el exceso de información acaba siendo un poco pesado. Los episodios vitales sobre Al Gore están fuera de lugar.

Sin embargo, el contenido es impecable. A mí me interesó, inquietó, impactó, sorprendió y me hizo pensar. ¿Quién quiere más?
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Joserra -

Jooo... pero estabas de acuerdo conmigo en ciertos aspectos, ¿no?

ace76 -

Pues a mí me gustó!
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